Curioso: Infidelidad puso en cuarentena a 2.500 personas por coronavirus

  • Coronavirus infidelidad: Una mujer infiel causó que 2.500 personas estén en cuarentena
  • Una pareja cometió una infidelidad que se convirtió en escándalo y terminó en desastre para toda la comunidad.
  • Saltarse los protocolos de prevención de COVID-19… ¡puede ser muy serio!

Imagina esto. Danilo recibe un llamado de una antigua novia. Le dice que quiere verlo, que necesita verlo urgente. Ella está casada pero ansía volver a tener un romance con él.

Danilo no puede creer su suerte. Para un muchacho como él, una aventura así es algo que no puede rechazar.

Así que, no duda en trasladarse al pueblo vecino para encontrarse con su amante.

Está urgido de verla, tocarla y disfrutar.

Bueno, dirás, allá ellos. Historias como esta se dan todos los días en todos los rincones del mundo. No van a ser los primeros ni los últimos.

Espera, hay más.

Danilo se encuentra, finalmente con esta mujer en el pueblo de ella. Primero van a un lugar a tomar un trago. No es cuestión de verse después de años y saltar a la cama.

Ella está hermosa. Él está en au apogéo. Saltan chispas llenas de electricidad y atracción sexual.

Entonces, cuando Danilo se acerca mucho a su amante para susurrarle una propuesta indecente, como diría la bachata… ¡ella tose!

A él no le importa demasiado. Sería mejor que no lo hiciera, pero mientras se sienta lo suficientemente bien como para irse a la cama, no le inquieta.

Siguen un rato más de preludio. Ella le cuenta que ha estado de viaje por España y que ha vuelto hace unos días. Que no es del todo feliz con su esposo, que se siente abandonada y que “¡¡Cof, Cof!!”

La tosecilla la interrumpe a cada rato. Pero Danilo solo quiere arrastrarla a un motel por horas.

Lo consigue y se van abrazados hasta la habitación. Él la abraza, siente su piel caliente.

“¿Estás bien? ¿Es el coronavirus o soy yo el que te hace subir la temperatura?”, bromea.

“Capaz que tengo eso y te contagio”, le susurra ella desafiante.

Y él se ríe perdido en sus labios y su mirada lasciva. “¡No me importa! ¡De algo hay que morir!”

Unas horas después se despiden. La infidelidad está cumplida. Se prometen volver a verse y cada uno se va por su lado bien relajado.

Y Danilo vuelve a su pueblo, Selva, en Argentina, a 310 kms de Santigo del Estero, desde Córdoba, donde se solazó con su amante.

Ya en casa, participó en un asado en lo de un amigo. Eran como 20 muchachos bebiendo cerveza y vino tinto, algunos tragos, unos buenos pedazos de carne a la parrilla y muchar risas.

Danilo bebió como los demás, y, después de un rato, dijo:

“Les tengo que contar algo increíble”

Todos le miraron, las historias de Danilo siempre son amenas.

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