Curioso: Calcinada para sacarle su bebé de las entrañas (FOTOS SENSIBLES)

  • Curioso: Calcinada para sacarle su bebé de las entrañas.
  • Tanto temía una mujer que su pareja la abandonara, que cometió el crimen más atroz imaginable.
  • Las imagenes no son aptas para personas sensibles.

¿Hasta dónde puede llegar una persona en su desesperación? ¿Qué acto atroz es capaz de realizar para salirse con la suya?

El caso de hoy es terrorífico, pero curioso en cuanto al laberinto mental y emocional que puede llevar a un ser humano a cometer actos que no creemos ni de las películas.

En este caso, definitivamente, la realidad supera la ficción.

Sucedió en un lugar tan hermoso como Playa del Carmen, en Quintana Roo, México.

Una muchacha de 17 años disfrutaba de su embarazo de 7 meses. Ya estaba con la panza muy grande y pesada, así que, cuando otra mujer embarazada paró junto a ella para comprarle una artesanía chiapaneca, no se inquietó.

Charlaron un rato y la mujer le ofreció trabajo.

Y la muchacha confió y aceptó subirse a un taxi con ella para llegar hasta su casa.

Y fue el peor error de su vida.

Calcinada para sacarle bebé de las entrañas (FOTOS SENSIBLES)

Foto: Facebook Aquí Noticias y FGE Quintana Roo

No sabía que la mujer  tenía una idea desesperada para que su pareja no la abandonara. Se le había ocurrido retener al hombre de su vida con un embarazo… solo que nunca pudo llevar a término lo que quería.

Así que, no pudiendo fingir más una preñez que no existía, decidió conseguirlo a como diera lugar.

Y se encontró, por casualidad, con la dulce y grávida figura de la muchacha.

La mujer del auto abrió la ventana del taxi para que entrara vientito.

“¿Cómo va tu embarazo? ¿De cuánto estás?”

La muchacha la miró. Vio una mujer menuda y tan embarazada como ella. Nada le hizo pensar que hubiera una trampa o peligro en ella. Después de todo, las mujeres simpatizaban con ella cuando la veían con su hermosa panza.

“Bueno, la verdad es que estoy de siete meses, sí estoy cansada”, dijo.

“Qué bien, yo tambien, mira nada más qué casualidad”, le contestó la otra.

Y comenzaron un trayecto sin retorno.

Cuando la muchacha se dio cuenta de que el camino que llevaban no le era para nada familiar, empezó a alarmarse. La criatura en su vientre se agitó sintiendo la adrenalina de su madre.

Cada vez se alejaban más, hasta llegar a un paraje aislado donde, aparentemente, vivía la mujer.

“¿Dónde estamos? ¿Qué pasa?”, dijo angustiada la muchacha.

“Nada, mamita, espera que tengo que mirar una cosa en mi casa antes de llevarte de vuelta, quiero enseñarte una cosa”.

Y se bajó del auto para buscar una piedra.

A la chica no le dio tiempo a nada. La mujer sacó de sí fuerzas desesperadas y la mató a piedrazos. Así como estaba, recién muerta, sacó un cuchillo y le abrió el vientre buscando el tesoro que tanto anhelaba.

La sangre salpicó todo, las entrañas se desparramaron por todos lados mientras la mujer buscaba a tientas en aquel horror al bebé.

Diminuto, en shock, interrumpido en su duce cuna materna. Allí estaba. Era poca cosa pero bastaría para convencer a su hombre de que sí había tenido un hijo. Acostó al bebé en unas mantas y lo puso sobre su cama.

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