Crónica: Videos sexuales con niño de 14 años

  • Crónica: Videos sexuales con niño de 14 años
  • Una mujer de Florida de 22 años fue arrestada por presuntamente tener relaciones sexuales con un niño de 14 años y grabarlo en video.
  • También lo exponía a actividades de pandilleras haciéndole vender drogas.

Una mujer hispana de Florida, Irabelis Carrazana, de 22 años, está acusada de tener relaciones sexuales con un niño de 14 años y exponerlo a su “estilo de vida gángster”, obligándolo a vender drogas y manteniéndolo en una casa que fue tiroteada.

Al más puro estilo Bonnie & Clyde… solo que esta vez ‘Bonnie’ se eligió un ‘Clyde’ de 14 años al que metió en el mundo de la delincuencia, las pandillas, las drogas y el sexo.

Crónica:: Videos sexuales con menor

Miami – Dade Corrections

Irabelis Carrazana acarició el cabello del muchacho. Aún estaban transpirados después de una sesión de sexo salvaje.

“Mira qué bellos nos vemos”, le susurró en el oído. Y le mostró el video en el celular que acababa de grabar.

El muchacho miró las imágenes de sexo explícito de las que era protagonista. En realidad no sabía para qué grababa esos videos Irabelis… pero lo hacía con frecuencia.

Al principio, cuando todo empezó, le daba vergüenza.

Que una mujer así, como Irabelis, le acariciara con la mirada húmeda, lo turbaba.

Pronto las caricias pasaron a besos, los besos a pasión y la pasión a sesiones de sexo que el muchacho compartía con la mujer a menudo.

No había nada que no hicieran. Ella le enseñó todos los trucos del placer y él aprendió rápido.

Bonnie y Clyde.

De las peticiones de cama, Irabelis pasó a otra cosa.

“Tienes que vender esto, baby”. Y le mostró las drogas que ella quería traficar.

El muchacho hubiera dicho que sí a la seductora aunque le hubiera propuesto bajar al mismo infierno descalzo. Sus labios pedían y él cumplía con tal de que siguiera tratándolo bien.

Pero las cosas se complicaron.

Hubo esa vez en que recibió su mensaje en el celular. Había que vender drogas a cierto comprador. No debía usar su nombre ni el de Irabelis.

El comprador lo miró tomándose el tiempo de calcular el peligro que representaba no pagarle. Después de todo,  pesar de su ropa y su gorra, no aparentaba mucha edad.

El muchacho le pasó el encargo.

“No te voy a pagar hoy. Voy a probarla primero, y después te pago”.

El muchacho entró en pánico, lo peor del mundo era hacer enojar a Irabelis. Así como era una gata cariñosa, podía ser la tigresa más letal. Él sabía que ella era todo lo que tenía en el mundo.

“No, man, me tienes que pagar hoy, AHORA”.

Pero el comprador se rió de él y tuvo que volver a casa con las manos vacías. Irabelis sí se enojó, mucho. Le ‘castigó’ no dejándole vender más drogas. Eso le restaba importancia a sus ojos. La vida de Irabelis era la delincuencia, el peligro, las pandillas… Bonnie, la gánster.

Las cosas, a veces, eran más complicadas. Llevar una vida estilo gánster era un riesgo diario. La vez que tirotearon la casa por un ajuste de cuentas, la sacaron barata y no fueron heridos.

Pero Irabelis se reía sacudiendo su melena suelta y mordiéndose los labios pulposos se acercaba al muchacho. “¡Ay! ¡Gatito! ¡Nosotros no vamos a llegar a viejos, pero vamos a vivirla hasta que nos dé el cuero!”

Cuando la policía la arrestó la última vez, porque ya su historial delictivo es largo y complicado, los agentes sabían que se iba a resistir con violencia. Para eso estaban preparados… pero no para encontrar a un “Clyde” de apenas 15 años con historias escabrosas que contar.

Seguir leyendo: Siguiente >

Seguir leyendo:
Siguiente >

Search

+