Crónica: Al calor de los tragos la situación se volvió caótica

Mario Guevara
Actualizado en

  • Crónica: Al calor de los tragos la situación se volvió caótica
  • Por fin lo sentaron en el banquillo de los acusados tras 18 meses gozando de libertad
  • Adrián Herrera pidió perdón a la familia de la víctima, que no está nada conforme con el resultado de este juicio

La fiesta infantil estaba en lo mejor. Mientras que los niños gritaban y corrían, las cervezas no paraban de ser servidas al son de la música tradicional mexicana.

Como siempre, había comida por doquier y los invitados, como suele ocurrir en una fiesta hispana, eran el doble de los que los anfitriones esperaban.

Todo parecía perfecto, hasta que de repente, el sonido se apagó y el festejo llegó a su fin. Había un hombre tirado en el suelo que de inmediato atrajo la atención de los presentes.

Tomas Rodríguez, de 38 años, yacía en el patio trasero de una vivienda en Georgia con su cabeza y rostro ensangrentados.

Y es que otra de las personas que departían en la fiesta comenzó a discutir con la víctima y cuando menos lo esperaba, le pegó un fuerte puñetazo en la cara que lo hizo caer de espaldas.

En la caída, Rodríguez se golpeó el cráneo y murió en el acto ante la mirada atónita de casi un centenar de invitados, algunos de los cuales llamaron de inmediato al 911.

En cuestión de minutos, el lugar estaba lleno de policías y paramédicos, que por más que intentaron, no pudieron revivir a Rodríguez.

Todos los dedos señalaron entonces a Adrián Herrera, de 31 años, como el culpable de esa muerte.

Ante la declaración de decenas de testigos, la policía no dudó un solo momento en poner bajo arresto a Herrera, que se encontraba bajo la influencia del alcohol.

Tras ser interrogado, el entonces sospechoso declaró que atacó a su “amigo” en defensa propia ya que durante las horas previas lo había estado acosando e insultando.

Literalmente dijo que le había estado llamando “vagina” y que, aunque inicialmente soportó, al final eso lo alteró mucho y por ende respondió así de violento.

Este lamentable incidente que dejó sin padre a tres niños ocurrió la madrugada del 3 de diciembre de 2017 en una casa de campo en la ciudad de Dacula.

Herrera fue acusado formalmente de homicidio involuntario y recluido en la prisión del condado de Gwinnett.

Debido que tenía un expediente judicial relativamente no tan malo (solo dos arrestos previos por manejar intoxicado), un juez estatal le concedió el privilegio de salir bajo fianza, lo que molestó mucho a la familia de la víctima.

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