Crónica: Quinceañera hispana se suicida después de ser rescatada de explotador sexual

  • Crónica: Quinceañera hispana se suicida después de ser rescatada de explotador sexual
  • Letty es una quinceañera que se ha suicidado después de haber sido recuperada de un secuestro de trata sexual.
  • No pudo superar el trauma y el síndrome de Estocolmo, quería volver con su captor.

Conoce a Letty, la historia de una quinceañera hispana que se suicida después de ser rescatada de un explotador sexual, pues no pudo superar el trauma.

Letty estaba empezando a sentir mariposas en el estómago. Tenía 13 años y se miraba en el espejo esperando crecer rápido.

Ojos grandes, castaños y expresivos. Piel iluminada. Boca llena, de niña. Cabello sedoso.

La imagen de la inocencia entrando a la pubertad.

Letty quería, de alguna manera, salir de su realidad. Era una buena estudiante, pero no tenía muchas amigas. Una solitaria que había perdido a su hermano hacía poco tiempo.

Letty era vunerable. Y eso fue lo que vio su predador.

Letty

Facebook

Una criatura hermosa, sin mancillar, fresca en todo. Vendible. Mercancía de la buena.

“Hola”, le dijo sonriendo.

La niña le respondió con una sonrisa también, era bastante tímida y le sorprendió que un hombre la mirara de esa manera.

Queda en su recuerdo lo que el hombre le dijo para convencerla. Pero, probablemente, la engañó para poder drogarla y secuestrarla.

No es una historia que no hayamos conocido antes, por desgracia.

Leticia sintió ganas de vomitar cuando las primeras manos sucias de un hombre rozaron su pecho. Tenía tanto miedo y estaba tan asustada que le temblaban las piernas.

Lo único que la sostenía era la droga que le facilitaban, que la hacía sentirse bien, lejana, extraña a sí misma. Sin esa droga, Letty ya no podía sobrevivir.

Así que, después del primer hombre, dolorida y ensangrentada, consumió su dosis antes siquiera de bañarse.

El segundo no fue tan difícil porque ya sabía que esperar. Solo tenía que cerrar los ojos y dejar que sucediera, después vendría su premio.

Era una niña rota, una de nuestras hijas reducida a mercancía.

Su familia nunca se dio por vencida. La abuela y el padre la buscaron hasta debajo de las piedras y, con ayuda de la comunidad como siempre, la encontraron.

Pero Letty ya no era Leticia.

“Nos la devolvieron dañada”, dijo su abuela, Cynthia Rivera.

Leticia, la de después, sentía dolor en el corazón, en el alma. Sentía que quería volver a los brazos del olvido que le proporcionaba la droga, a los brazos de su captor, que la confortaba con eso y con algunos mimos después de cada hombre.

Sentía que ya no pertenecía a su papá, Mariano. Tampoco a la abuela. Quería irse… realmente estaba dañada.

Seguir leyendo: Siguiente >

Seguir leyendo:
Siguiente >

Search

+