Crónica: Profesora hispana tuvo sexo con adolescente

  • Crónica: Profesora hispana tuvo sexo con adolescente
  • Olivia Huerta, de 23 años, fue detenida y acusada de haber tenido sexo con un adolescente de 16 años.
  • El testimonio del muchacho fue esencial para que la mujer fuera capturada.

El mensaje de texto decía: “Recuerdo el día que me violaste”. Olivia se apartó el pelo de la cara para chatear con él. Era demasiado joven, no entendía que no debía estar hablando de esto.

“No te viole, no digas eso. Te gustó”, escribió rápidamente.

“Me convenciste. No quería”, contestó el muchacho del otro lado.

“¿Le has contado a alguien?”. Olivia sintió que su juego había ido demasiado lejos. Presentía el peligro.

El muchacho tardó en contestar. Finalmente llegó un “No…”

Todo había empezado en el campus del colegio. Olivia Huerta empezaba a enseñar como profesora sustituta allí. Era joven, extremadamente bella y llena de sensualidad.

Pronto notó las miradas de los adolescentes cuando pasaba. Ella les sonreía distante, no quería problemas.

Hasta que se encontró con su mirada.

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El muchacho no parecía tener 16 años. Parecía, de hecho, mucho mayor, pero ella sabía que era un alumno y, por tanto, intocable.

Sin embargo…

Se veían cada día. Primero al pasar. Después se saludaban con la cabeza. Un día coincidieron e intercambiaron sus números de teléfono “por si el muchacho necesitaba ayuda”.

Pero Olivia sabía que estaba jugando con fuego. El mismo fuego que sentía cuando, por las noches, desataba sus fantasías eróticas pensando en el muchacho.

Comenzaron a intercambiar mensajes por Snapchat. Ese era el idioma que el muchacho entendía. Él estaba hipnotizado con ella, atraer la atención de alguien mayor era un sueño que nunca hubiera creído posible alcanzar.

Los mensajes iban entrando en confianza en las intimidades de sus habitaciones. A cualquier hora, en cualquier momento.

“¿Qué haces?”, preguntaba Olivia.

“Nada, pensando en ti”, respondía el muchacho.

“¿Y qué piensas?, insistía Olivia.

“En cómo será besarte”. Y el muchacho esperaba la respuesta con ansia.

“Ya lo sabrás”, incitaba Olivia.

Llegó un momento en que la tensión sexual entre los dos no dejaba que vivieran en paz. Entonces ella hizo el movimiento final.

“Te espero hoy. Di que vas a casa de un amigo. Pasaremos la noche juntos”.

Al muchacho le dio vértigo, pero quería acudir a la cita al mismo tiempo que sentía que no debía hacerlo.

Y fue.

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Olivia sabía que sus padres no estarían en casa esa noche. Abrió la puerta y tiró de la mano del muchacho. Después cerró la puerta y le invitó a una cerveza.

“No sé si debo quedarme”, titubeaba el adolescente.

“Ya estás aquí, será por algo”. Ella sonrió y le beso dulcemente en los labios.

Para el muchacho eso fue algo tan asombroso que no pudo contener su impulso. Torpemente la empujó contra la pared para buscar su boca, su cuello, su piel.

Pero, cuando sintió las manos de ella desabrochando su pantalón sintió miedo. Debajo de todas sus hormonas en ebullición, sabía que no debía estar allí.

Sin embargo, era muy difícil negarse a las caricias expertas de Olivia. Ella sabía qué y cómo hacer. Él estaba dejándose llevar.

Cuando ella llegó más allá y comenzó a acariciar su intimidad, el muchacho enrojeció. No sabía si de placer o de vergüenza. Pero no pudo parar. Y se dejó hacer…

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