Crónica: “Este policía me ha robado el corazón”

  • Crónica: “Este policía me ha robado el corazón”.
  • Frustrada y alterada, llamó al 911 para en busca de ayuda sin imaginarse cómo acabaría todo.
  • El oficial pudo haberla obligado a marcharse o hasta arrestarla, pero su acción en cambio dejó a todos con la boca abierta.

Crónica policía: La mujer estaba completamente frustrada y hasta un poco alterada, al punto que se vio en la necesidad de llamar al 911 para que le ayudaran a resolver su problema sin siquiera imaginarse cómo acabaría todo.

Ella quería que los empleados de una tienda Walmart del condado de Gwinnett (Georgia) le aceptaran su tarjeta para comprar leche, jugos, huevos y cereales que necesitaba para sus hijos.

Pero para su mala suerte, la tarjeta no tenía los fondos suficientes, esto al parecer por un error burocrático de la agencia a cargo que no le había acreditado aún el dinero que una devolución que había hecho recientemente.

Ese sí era un verdadero dolor de cabeza para la mujer, pues realmente necesitaba esos víveres ya que sus niños tenían hambre y ella no tenía otra forma de pagar.

En menos de cinco minutos llegó la primera patrulla con el cabo Brett Shirley a bordo.

El uniformado se bajó de inmediato y entró a la tienda para imponer orden.

“¿Qué le pasa, señora?”, le preguntó el oficial estadounidense.

Ella le explicó la situación y alegó que el dinero ahí estaba, que simplemente por algún error no le aparecía disponible.

Le mostró recibos de que decía la verdad y para aclarar de que su intención no era hacer ningún tipo de fraude.

“Me dicen que debo de esperar otro par de días, pero no puedo, de verdad necesito todo esto, no es para mí, pero no puedo dejar a mis hijos sin comer”, le explicó casi entre lágrimas.

Legalmente, Shirley podía haberle pedido a la mujer que se marchara de la tienda y sin las compras e incluso arrestarla por obstrucción o conducta desordenada si esta se negaba o hacía algún escándalo.

Sin embargo, su acción inmediata dejó a todos con la boca abierta. Primero trató de convencerla de que se calmara, porque nada de lo que estaba pasando era su culpa ni tampoco del personal del supermercado.

Y en segunda instancia, resolvió de una vez la necesidad de la madre. “Pero no se preocupe, señora. Yo pagaré su cuenta”, le indicó el agente.

“Ella necesitaba ayuda y yo estaba en la posibilidad de brindársela, así que debía de hacerlo”, comentó Shirley.

“Este policía me ha robado el corazón”, dijo la acongojada mujer ante semejante acto de bondad.

Tras haberse beneficiado con su acción, ella misma corrió la voz a pesar de que Shirley no se lo pidió.

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