Crónica: Policía le cae de sorpresa a 16 restaurantes y va por más

  • Crónica: Policía le cae de sorpresa a 16 restaurantes y va por más.
  • Los negocios fueron el blanco de un operativo encubierto.
  • Las autoridades advirtieron que esto es solo el principio y que no tolerarán a los establecimientos que violen la ley.

Para garantizar que los restaurantes están cumpliendo con todas las estipulaciones legales, las autoridades de Georgia efectúan de manera esporádica visitas sorpresas y de esta manera agarran a muchos con las manos en la masa.

Los controles de rutina tienen que ver con revisiones repentinas en la cocina, para asegurarse de que los negocios estén preparando los alimentos de la manera más higiénica posible.

Pero últimamente, la policía se ha enfocado, además, en otra violación de la ley que es todavía peor, pues está relacionada con la venta de bebidas alcohólicas, que es la parte más rentable de la mayoría de esta clase de negocios.

La semana pasada, por ejemplo, oficiales encubiertos acompañados por personas menores de entre 18 y 20 años llegaron de sorpresa a 16 restaurantes de la ciudad de Savannah, en la zona costera del estado.

Simulando ser clientes cotidianos, los individuos ordenaron cervezas y otros tragos, para lo cual la ley estatal requiere que tengan por lo menos 21 años.

En 13 de los establecimientos a los muchachos se les exigió que mostraran un documento de identidad válido antes de proveerles lo que habían pedido para beber, pero estos se negaron, por lo cual no se salieron con su gusto.

Sin embargo, en el resto de negocios, los meseros parece que obviaron este pequeño, pero importantísimo detalle y les llevaron lo que pidieron, sin haber constatado antes de que estaban aptos para consumir bebidas embriagantes.

Tras recibir las cervezas, piñas coladas o margaritas, los supuestos clientes pidieron hablar con los propietarios o gerentes de los restaurantes y una vez ante ellos, sacaron sus placas, revelando así quienes eran en realidad.

Tras exponerse, sacaron sus temidas libretitas e impusieron las respectivas sanciones a los establecimientos.

Dos de los tres restaurantes que fallaron esa inspección sorpresiva eran hispanos. Se trata específicamente de El Potro Mexican Restaurant y El Rinconcito Latino.

Los establecimientos recibieron una multa de 500 dólares cada uno por ser la primera vez y, de paso, una advertencia de que, si vuelven a cometer esa misma falla en menos de dos años pagarán arriba del doble. Si aún así reinciden, les revocarán sus licencias para vender licor.

La policía, por su parte, felicitó de manera explicita a los negocios que sí cumplieron con lo que manda la ley, que, por cierto, entre ellos no había ninguno latino.

Las autoridades dejaron en claro que, en adelante, llevarán a cabo de manera más frecuente esta clase de operativos encubiertos y que aplicarán todo el peso de la ley contra quienes ignoren las reglas ya sea voluntaria o involuntariamente.

Y es que cuando se trata de la venta de alcohol, no hay excusa que valga, pues todo mesero debe sacar un permiso especial para ello, lo que incluye la preparación para saber cómo, cuándo, dónde y a quiénes se les puede vender.

Además, solo se requiere de un minuto adicional para verificar esos datos, pero a veces por no perder tiempo o por el afán de dejar siempre al cliente satisfecho, los meseros no se percatan de su fecha de nacimiento.

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