Crónica: Pidió un ‘raite’ a su casa, pero acabó en la cárcel

  • Crónica: Pidió un ‘raite’ a su casa, pero acabó en la cárcel.
  • El hispano cuestionó al policía, pero solo empeoró la situación.
  • Las autoridades aseguran que continuarán con esta clase de acciones.

Roberto Carlos Torres está en un serio problema legal y él lo sabe perfectamente.

El hispano de 33 años fue arrestado por un policía de Georgia por conducir intoxicado en una transitada calle de la ciudad de Norcross.

El patrullero asegura que lo vio salirse de su carril en múltiples ocasiones, por lo que le ordenó detener la marcha de su vehículo.

Tras abordarlo, el uniformado le pidió su licencia de conducir y luego le exigió que se bajara del auto para hacerle algunas pruebas, pues sintió que emanaba olor a licor.

Roberto le dijo entonces al oficial que estaba a punto de llegar a su hogar y que, en lugar de hacerle tantos exámenes, que mejor lo llevara a su casa.

Obviamente, el agente se negó a darle un aventón y siguió cuestionándolo sobre su estado.

“Yo me siento bien… Puedo seguir conduciendo. Ya estoy cerca de donde vivo, puedes seguirme si quieres”, le propuso al policía, quien nuevamente le rechazó la oferta.

Y es que el oficial Peña estaba convencido de que Roberto se encontraba en estado de ebriedad.

Sus sospechas se hicieron más fuertes cuando el conductor le confesó que se había bebido “una o dos cervezas” en casa de su novia, justo antes de ponerse a conducir.

Cumpliendo con la ley estatal, el uniformado le realizó inicialmente un examen visual y posteriormente le pidió que soplara el alcoholímetro.

El chofer entonces se puso sumamente nervioso y Peña se dio cuenta de ello.

Al principio Robero simuló que no entendía el funcionamiento de esa pequeña máquina que sirve para medir los niveles de alcohol en el organismo, pero después se rehusó tajantemente a someterse a esa prueba.

“Es que, si yo soplo y sale positivo, puedo perder mi licencia de conducir”, expresó el inmigrante evidentemente consciente de las consecuencias legales que podría acarrearle el hecho de ser acusado formalmente de DUI.

Al ver que Roberto literalmente se estaba negando a someterse a las pruebas respectivas, Peña le pidió que se diera la vuelta y pusiera sus manos atrás para esposarlo.

“Está bien. Voy a soplar. Haré la prueba”, le dijo entonces el conductor, pero el uniformado le dejó en claro que ya era demasiado tarde para eso.

“¿Por qué me haces esto? Por favor, déjame ir a mi casa, que está a menos de una milla de aquí”, le imploró el infractor al agente, quien le respondió que él solo estaba cumpliendo con su trabajo.

Y es que su temor al alcoholímetro solo aumentó las dudas del policía sobre su posible estado de ebriedad, por lo cual optó por arrestarlo para que en la cárcel le efectuaran los exámenes pertinentes.

Ahora, tendrá que ir a un juicio donde se determine si estaba apto o no para conducir esa noche.

Pero todo indica que Roberto sabía bien de que manejar borracho por las calles de Estados Unidos conlleva terribles consecuencias.

Por ejemplo, esta falta acarrea sanciones económicas que incluso podrían superar los 10 mil dólares, aparte de la suspensión del permiso de conducir.

Espero que todo salga y se aclare, pues aparentemente, por lo que pude ver en el video de su detención, se veía en sus cinco sentidos. Le deseo suerte.

Crónica raite acabó cárcel

Roberto Carlos Torres (Alguacil de Gwinnett)

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