Crónica: Padre hispano en riesgo de ser deportado y separado de sus hijos

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Foto y video: MH
  • Crónica: Padre hispano al borde de ser deportado y separado de sus hijos.
  • Desde que ICE se lo llevó el núcleo familiar se derrumbó.
  • Autoridades planean deportarlo a México por reincidente.

 Tomás Rogelio García salió de su hogar en Georgia a una tienda cercana a comprar lo necesario para disfrutar de una exquisita cena al lado de su familia.

El mexicano de 39 años no se imaginaba lo que el destino le tenía deparado ese día. Y es que, por error, no se abrochó su cinturón de seguridad ya que iba hacia un lugar próximo.

Para su mala suerte, un policía de la localidad de Dawsonville, donde reside desde hace un par de años lo vio.

Sin pensarlo dos veces el patrullero prendió las luces y su sirena para obligar a García a detenerse.

Tras notificarle el porqué lo había parado, el uniformado le pidió a Tomás su licencia de conducir para darle su merecida multa y fue justamente ahí cuando comenzó el tormento del mexicano.

Y es que al indicarle al agente de que no contaba con un permiso de conducir, fue arrestado en el acto, como suele ocurrir en este estado.

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Este es el hogar de la familia de Tomás y sus seis hijos. (Cortesía de Erin Krenz)

Tras llegar al centro de detención de la localidad de Dawson, Tomás contactó por teléfono a Erin Krenz, una estadounidense a quien conoció hace cinco años y de la cual se enamoró, al punto de que no tardó mucho en contraer nupcias con ella.

La mujer salió de inmediato al reclusorio para pagar la fianza y poder sacarlo de la cárcel, pero se llevó una tremenda sorpresa.

“Se supone que este condado no tiene acuerdos con Inmigración, pero me dijeron que ya no podían entregármelo porque como no tiene papeles lo iban a deportar”, explicó Krenz a MundoHispánico.

Crónica: Padre hispano al borde de ser deportado y separado de sus hijos

Tomás cayó preso el 25 de noviembre, justo un día antes de Thanksgiving. De hecho, las compras que pretendía hacer eran para celebrar la cena de Acción de Gracias  al lado de sus seres queridos.

Cuatro días después de su arresto, los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) llegaron por Tomás. Lo recogieron con mucho gusto, ya que desgraciadamente, él es la clase de inmigrantes que esa agencia federal no quiere ni ver en su país.

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Tomás, su esposa y el último de sus hijos que procrearon juntos. (Cortesía de Erin Krenz)

Tomás tiene antecedentes y eso fue lo que lo metió en problemas. En 2001 lo cacharon manejando borracho y fue acusado de DUI.

En esa ocasión se salvó de la deportación porque la situación en Georgia en cuanto al tema migratorio no estaba tan rígida como actualmente.

Para colmo de males, en 2004, el padre de Tomás fue asesinado por el crimen organizado en su natal Oaxaca, México, y él, que en ese instante estaba soltero y sin ningún compromiso, emprendió el viaje a su tierra para darle el último adiós a su progenitor.

Tras el funeral, Tomás se regresó a Estados Unidos, pero desafortunadamente para él, lo capturó la Patrulla Fronteriza tras cruzar la frontera ilegalmente.

Las autoridades lo deportaron en cuestión de horas pues el error previo que cometió tras el volante le afectó para poder pedir algún tipo de amparo.

No obstante, más tardaron en expulsarlo del país que él en hacer otro intento y esta vez, corrió con más suerte y logró pasar sin complicaciones.

Inmigración no tenía ni idea de que ya estaba en Atlanta nuevamente, así que cuando los carceleros de Dawson le informaron al respecto, no dudaron en ponerle un hold.

Tomás fue trasladado al reclusorio Robert A. Deyton de la ciudad de Lovejoy, (Georgia). Su esposa nuevamente intentó sacarlo bajo fianza, pero tampoco le fue posible.

De hecho, ella alega que ICE la ha ignorado por completo, ignorando que hay seis niños que están sufriendo por la ausencia de su padre.

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Se refiere a Atlanta, la niña mayor de 13 años, Savanhan, de 10, Macon, de 8, Tacola, de 5, Lula, de 4 y Canton, de 2 años. Los últimos dos son los hijos biológicos de Tomás, mientras que el resto de la pareja anterior de Krenz.

La familia entera dependía de los ingresos de Tomás como obrero de la construcción, así es que desde su detención la situación financiera comenzó a decaer.

“Nuestra principal preocupación es que lo deporten porque lo pueden matar allá y mis hijos van a crecer sin su padre. Además, nuestra condición ahora es deplorable porque dependíamos de él al 100 por ciento”, aseveró la estadounidense.

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De hecho, las cosas están tan mal para ellos que hasta ya fueron visitados por trabajadores sociales de la División de Servicios de Niños y Familias (DFCS).

“Querían ver si los niños están descuidados, pero al final se fueron tranquilos, aunque sé que el caso aún no está cerrado. No tengo ni idea de quién fue la que los contactó, probablemente fue que vieron un video que subí en YouTube, cuando traté de mostrar el sufrimiento extremo que estamos pasando”, sostuvo la mujer.

Para tratar de ayudarse un poco con los gastos, Krenz ha abierto una cuenta en Gofounde y confía en que, con el apoyo de nuestra comunidad, podrá seguir peleando esta batalla legal y seguir cuidando a sus seis pequeños.

Gracias por leer mi crónica de hoy en MundoHispánico. Hasta la próxima.

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