Crónica: Padre hispano dejó morir a su bebé de sobredosis

  • Crónica: Padre hispano dejó morir a su bebé de sobredosis
  • Anthony Ojeda fue arrestado por la muerte de su bebé recién nacido por consumo de metanfetamina.
  • El bebé estuvo en contacto con una bolsa de metanfetamina pero el padre no hizo nada porque estaba ocupado en sus cosas.

“Dios le da pan al que no tiene dientes”, dice el dicho. Y así parece. O, simplemente, hay personas que no debieran tener ni pan, ni dientes ni Dios que les guarde… como este padre hispano que dejó morir a su bebé porque estaba más interesado en su bienestar legal.

La cosa es así, como te la cuento.

Crónica: Padre hispano dejó morir a su bebé de sobredosis

COHOES POLICE DEPARTMENT

El bebé Eli Ojeda-Harmon se despertó de la siesta y comenzó a vomitar. Como solo tenía 6 semanas de vida, ¡seis!, y su padre no parecía hacerle mucho caso, un amigo lo alzó preocupado.

La madre no estaba en casa.

Cualquiera sabe que un niño tan pequeño puede deshidratarse en poco tiempo, que son delicados y están desprotegidos, por eso la biología nos dota de “sentido paternal”, aunque no a todos, claro.

“Mira, bro, Eli no está respirando bien, hay que llamar a alguien”, dijo.

El padre, Anthoy Ojeda, negó con la cabeza. “No, no le pasa nada, debe estar atragantado… se la pasa llorando”.

Recordó que ya tenía un proceso pendiente porque, un tiempo atrás, había zarandeado tan fuerte al bebé que no dejaba de gritar, que le dañó algunas costillitas.

“Oye, bro, esto se está poniendo feo, !Eli no responde!”.

Como Anthony no reaccionaba, el amigo llamó a los paramedicos, que se presentaron al rato en el apartamento.

Cuando le hicieron las primeras medidas de urgencia médica, el bebé lloró y parecía recuperarse.

Entonces todos corrieron al Centro Médico Albany… pero Eli dejó de respirar para siempre poco después.

“Señor, lamento decirle que Eli no aguantó… ¿puede decirme qué pasó?”, preguntó el doctor.

La policía ya había llegado, algo no estaba bien en el relato de Anthony y los miembros médicos de emergencias les dieron el aviso. Él quiso explicar que el niño siempre había tenido problemas respiratorios por haber nacido prematuro… pero nadie le creyó.

Entonces salió a la luz la verdad.

De alguna manera, el pequeñito ingirió metanfetamina que su padre tenía en la casa. Como no quería que lo descubrieran, en vez de prestar cuidado urgente a su bebé, este “padre” dejó que el silencio tapara su crimen.

Quizá nunca pensó que el bebé moriría, o quizá pensó que era mejor que muriera antes de ser descubierto.

La policía de Cohoes, Nueva York, lo arrestó y lo acusó del asesinato de su bebé. Está recluido en la cárcel del condado de Albany y se le ha fijado una fianza de $100,000.

Pero el bebé Eli nunca volverá.

¿Cómo puede ser que un padre se desinterese hasta ese punto por un hijo? ¿No hay sangre en sus venas para que pueda sentir cómo su pequeño bebé muere, saberlo, y no hacer nada?

No sé qué pienses tú, hermano, pero yo quedo devastado con estas noticias. Me parece que ser padre va más allá de nuestros propios intereses como adultos.

¿Y tú, qué piensas?

Gracias por leer mi columna de hoy, te espero en la de mañana, como siempre.

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