Crónica: Padre e hija se casan después de asesinar al novio

  • Crónica: Padre e hija se casan después de matar al novio.
  • Un padre se casó con su hija después de matar al novio de esta con ayuda de su hermana.
  • El padre ya estaba registrado como delincuente sexual.

¿Creías que estas cosas solo pasan en las películas? Pues no, sucedió en Virginia, y quizá lo hayas leído en los medios. Padre e hija se casan después de matar al novio de ella.

¿Sigues de pie? Pues siéntate, que te voy a contar la historia.

Larry besó a su flamante esposa. Estaba deseando llegar a un lugar tranquilo para quitarle el vestido y hacerla suya, de nuevo, pero esta vez con la bendición de la iglesia… y un poco más tranquilos.

Habían sido días estresantes con todo lo que pasó.

Pero decidió casarse con ella porque no quería perderla de ninguna manera. El recuerdo de lo que había pasado aún le excitaba, y no quería perder esa sensación.

Amanda le devolvió el beso, un beso lujurioso y prohibido.

Larry recordó.

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El muchacho, John Thomas McGuire, el novio de Amanda, no le caía mal. En realidad, no tenía nada contra él. Pero ella estaba decidida a quitarlo del medio.

Así que, aquel día hicieron una pequeña celebración. El muchacho estaba contento, se abrió una botella de vino. Amanda y su hermana Anna Marie reían. Larry observaba a Amanda. Era sensual como una gata en celo.

Quizá el muchacho se dio cuenta de que había una tensión sexual que no le incluía, quizá había descubierto que formaba parte de un triángulo amoroso infernal.

La cosa es que, cuando estaba descuidado, le estrellaron la botella vacía en la cabeza. Perdió el equilibrio y el sentido. Ya estaba hecho el primer paso.

Pero había que continuar.

Larry quería darle el capricho a Amanda, lo que iba a obtener después merecía la pena. No tenía idea de por qué Anna Marie también cooperaba, pero, a esas alturas, no importaba.

Ataron al muchacho, por si se despertaba, y le inyectaron metanfetamina. Después… lo estrangularon hasta matarlo.

Se deshicieron del cuerpo enterrándolo en el patio de la casa que estaban alquilando.

La adrenalina era impresionante, jadeaban después de terminar el trabajo. Amanda transpiraba. Una gota de sudor cayó por su cuello y fue a resbalarse por su escote.

Larry siguió la gota con la vista y no pudo contenerse más. Se acercó a Amanda y lamió la gota, siguiendo su curso hasta dentro de su sostén. Ella respondió como una fiera en celo.

Y tuvieron relaciones que él recordaba, allí, en la casa, con las manos aún sucias de la tierra del patio donde enterraron al muchacho.

Por eso, cuando el pastor les dio la bendición, a Larry le llegó un látigo de excitación. Quería más de eso que Amanda sabía darle.

No tenía problemas en lidiar con los remordimientos si Amanda le daba el placer que el quería, para siempre.

“Te voy a hacer el amor hasta que pidas socorro”, le susurró a su novia en el oído.

Ella lo miró, y se acarició los labios con la punta de la lengua… “Eso espero… papá”.

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