Crónica: Otro preso y deportado por el celular

  • Crónica: Otro preso y deportado por el celular.
  • Rafael Reséndiz y su familia están viviendo una pesadilla.
  • La policía ha dejado en claro que seguirá con esta clase de controles en las calles.

En Georgia conducir con el celular en las manos es ilegal desde hace algunos años, pero hay muchos conductores que parece desconocen la ley.

La legislación estatal que restringe el uso de dispositivos electrónicos tras el volante es tan severa que ni siquiera permite que uno tenga contacto físico con estos aparatos, lo que incluye el llevarlos sostenidos con las manos o recargado en las piernas.

Sin embargo, a diario, los policías locales imponen decenas de sanciones por esta infracción a choferes de todas las razas, porque vale la pena aclarar de que no solo somos los latinos los que violamos esta ley.

No obstante, para un estadounidense recibir una multa por ir con el celular en las manos no trae mayores repercusiones, pues el castigo es de una multa de 50 dólares (la primera vez), menos un punto en la licencia de conducir.

Pero para las decenas de miles de inmigrantes indocumentados que diariamente transitan por las calles de nuestro estado, las repercusiones legales son mucho mayores que esas.

Por ejemplo, quiero exponerles el caso de Rafael Reséndiz, un ciudadano mexicano que, por cierto, casualmente hoy está cumpliendo sus 24 años.

La semana pasada Reséndiz conducía su camioneta en horas del mediodía por la Buford Highway, una de las vías más transitada de la ciudad de Norcross.

No contaba con que un patrullero de esa localidad estaba estacionado a un lado de la calle al pendiente de si pasaba algún automovilista texteando.

De repente, apareció el vehículo de Reséndiz y el oficial Piñero salió tras él, pues asegura que lo vio con el celular en las manos.

La cámara de la patrulla del agente captó la parada de tránsito, pero no así la infracción, aunque Piñero asegura que sí iba con el teléfono en sus manos.

Independientemente de si fue así o no, Reséndiz estaba en graves aprietos, pues no cuenta con una licencia válida, lo cual en Georgia es cárcel segura.

Apenas unos minutos después de supuestamente haber sido cachado con las ‘manos en la masa’, o mejor dicho en el celular, Reséndiz fue esposado a pesar de las súplicas de su pareja, una joven también hispana y en estado de embarazo.

Reséndiz fue trasladado al centro de detención del condado de Gwinnett, en donde, para su mala suerte, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) tiene presencia constante.

Al llegar al reclusorio, los agentes federales lo interrogaron y, tras descubrir que era indocumentado, le pusieron una retención conocida como ‘hold’.

Por consiguiente, Reséndiz ya está en proceso de deportación, aunque claro no todo está perdido aún.

Y es que es solo cuestión de tiempo para saber si las autoridades le darán la oportunidad de salir para pelear su caso, o si deciden expulsarlo a la tierra que lo vio nacer.

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