Crónica: Obreros hispanos acorralados en gasolineras

Crónica: Obreros hispanos acorralados en gasolineras

Y es que hoy en particular al ver a los oficiales llegar en sus patrullas a una gasolinera de la ciudad de Norcross, dos de los jornaleros se echaron a correr.

Eso obviamente molestó a los agentes, pues tuvieron que salir tras ellos y como suele pasar, los capturaron, pues en Estados Unidos muy pocos son los afortunados que logran escaparse de una persecución policial.

Cuando por fin los atraparon, al parecer ambos individuos trataron de tomarle el pelo a las autoridades.

El teniente a cargo de ese operativo me contó que al resto de jornaleros que se quedaron en la gasolinera los dejaron ir como siempre, pero que, a este par, se le ocurrió la idea de mentirle a los uniformados con respecto a su identidad.

Se trata de Omar Felipe Soto, un ciudadano mexicano de 43 años y de Guillermo Orellana Pereira, un guatemalteco de 35 años quien, por cierto, vive a solo un par de cuadras de la gasolinera en donde fue arrestado. Se supone que ambos dieron otros nombres.

La situación para Orellana Pereira es todavía más complicada, pues ya tiene antecedentes penales por cargos serios.

Y es que en 2011 el centroamericano fue arrestado por invasión en propiedad privada y posteriormente entregado a inmigración por ser indocumentado.

Las autoridades federales lo deportaron, pero evidentemente regresó al país quien sabe cuándo, por lo que ahora le podría ir peor.

Moraleja: La próxima vez que veas policías no trates de huir, pues son en términos reales son las posibilidades de que te atrapen a que logres escaparte y eso solo agravará tu situación.

Tampoco intentes oponer resistencia ni mientas, pues si lo haces enfrentarás cargos adicionales que incluso podrían acarrearte hasta varios años en prisión.

En cuanto a los jornaleros, mi recomendación es que debido a lo caliente que está la cosa en estos momentos, se busquen un trabajo formal o quédense en sus casas durmiendo, pues eso es mejor que estar preso.

También podrían, antes de pararse en un lugar a esperar que los recoja algún automovilista, hablar con los dueños del negocio, obtener su consentimiento para estar ahí y asegurarse de que no vaya después a llamar a la policía.

Muchas gracias por leer mi crónica de hoy. Hasta la próxima.

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