Crónica: “Mi amor por favor… te pago lo que quieras”

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Crónica: “Mi amor por favor… te pago lo que quieras”
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  • Crónica: “Mi amor por favor… te pago lo que quieras”
  • Hondureña provocativa trata de persuadir al temible oficial Peña
  • Lo más irónico del caso es que el mismo policía la ha arrestado dos veces en poco tiempo

Crónica. En mi crónica de hoy quiero contarles la historia de Ingris Maldonado, una madre hondureña de 31 años que reside en la ciudad de Norcross (Georgia) y a quien el parecer le gusta frecuentar los bares y discotecas de la zona, lo cual está en toda su potestad de hacer, pues ya es una mujer adulta.

A Ingris también le gusta beber licor, a lo legalmente también tiene derecho. Sin embargo, ha hecho cosas y tomado decisiones para las cuales ni ella ni nadie está autorizada en este país, como es el hecho de manejar borracha, a sabiendas de que podría verse envuelta en algún accidente en el que pueda resultar severamente lastimada o peor aún, llevarse a un inocente de por medio.

Ingris no sabe aprovechar las oportunidades

Imagen captada de la Policía de Norcross

El pasado fin de semana, la centroamericana visitó como de costumbre un popular centro nocturno de esa localidad y se echó, como siempre, sus tragos. Luego salió del antro, se subió a su vehículo, lo prendió y salió de regreso para su casa, pero como era de esperarse, cometió una serie de infracciones debido a su estado.

Un oficial del Departamento de Policía de Norcross que casualmente estaba patrullando esa ruta notó que el vehículo que conducía Ingris iba más lento de lo normal y que estaba obstruyendo el flujo vehicular, por la cual le prendió las luces azules para ordenarle que se detuviera y de esa manera ver lo que le pasaba.

Crónica.  La mujer y el uniformado no se entendieron para nada

Imagen captada de la Policía de Norcross

Ingris aparentemente tiene poco tiempo en este país, pues su nivel de inglés está a cero, así que le fue imposible comunicarse con el agente, que se vio obligado a llamar a uno de sus colegas latino, que casualmente también se encontraba de turno. En cuestión de minutos llegó el oficial Benny Peña en su patrulla.

Tremenda sorpresa la que se llevó el agente dominicano cuando se acercó al carro de Ingris e hizo contacto con ella. Y es que no tardó en darse cuenta de que le era un rostro familiar, una cara conocida y de hace poco tiempo. Y es que apenas hace seis meses, él la había parado y la arrestó exactamente por cometer la misma falta.

Crónica.  Ingris le imploraba con lágrimas a Peña

Imagen captada de la Policía de Norcross

Al verse sorprendida por segunda vez en el mismo acto, Ingris comenzó literalmente a implorarle a Peña que no fuera a llevársela a la cárcel de nuevo. Hasta lloró amargamente ante el uniformado, pidiéndole que tuviera piedad, que pensara en que él tenía una madre y que ella tenía un hijo que la esperaba en la casa.

Nada de eso le sirvió para convencerlo, pues tuvo la mala suerte de que Peña es uno de los oficiales de Georgia que tiene cero tolerancia a los conductores que manejan ebrios o drogados. El dominicano le hizo nuevamente las respectivas pruebas para medir su nivel de intoxicación y ella se mostró cooperadora al principio.

Crónica.  Su peor temor se hizo realidad

Crónica. La conductora catracha se sometió a algunas de las pruebas sin objeción, pero cuando llegó el momento de soplar la máquina que detecta el nivel de licor en el organismo se puso solo a simular que estaba soplando. “Es que tú me vas a arrestar”, le decía. “No he dicho eso”, le respondía Peña. “Tú me dijiste que habías bebido poco y que del 1 al 10 te sentías en el 10, así que deberías salir bien en esto”.

A pesar de que Peña le dejó en claro que no pretendía arrestarla, ella se negó a soplar, así que inmediatamente fue esposada. “Por favor no me arrestes. La última vez que lo hiciste me fue muy mal. La cárcel es mu fría y pagué mucho dinero para salir de ese problema”, le suplicaba la mujer. “Entonces ¿Por qué volviste a hacer lo mismo?”, le cuestionó el uniformado. “Por hacerle caso a los pendejos de mis amigos que me invitaron”, respondió ella. “Fue tu desición”, le reaformó Peña.

La mujer hizo su último intento

Crónica. Una vez en el asiento trasero de la patrulla, la hondureña que estaba vestida muy provocativa, le volvió a implorar a Peña que la soltara: “te pago lo que quieras, pero por favor no me lleves presa otra vez”. El agente la ignoró. “Mi amor, no me lleves…”. “Ni siquiera tienes licencia, sabes bien que no puedes manejar en Georgia y mucho menos tomada”.

“Fue hace rato que me tomé las dos cervezas”, le replicó la mujer. “Llévate el carro, lo que quieras, pero no a mí, solo deseo llamar un taxi e irme para mi casa donde mi hijo”. “Eso mismo debiste hacer desde un principio”, le reprochó el uniformado. “La vez pasada me dijiste que saldría libre en cuatro horas y tardé dos días en la cárcel. Hasta con Inmigración fui a parar”, decía mientras lloraba con dolor.

“Yo no soy de ICE ni trabajo en la cárcel”

Imagen captada de la Policía de Norcross

Al verse acusad0, Peña se defendió. “No tengo control sobre lo que pasa en la cárcel de Gwinnett, tampcoo trabajo con Inmigración, así que tu situación legal no me importa. Lo que sí te puedo asegurar es que ya las cosas han cambiado en este condado y ahora sí no tendrás tanto problema para salir”, le indicó en español.

La mujer acabó recluida en el Centro de Detención del condado de Gwinnett, aunque recuperó su libertad unas horas después tras el pago de una serie de multas, a diferencia de aquella madrugada del 26 de septiembre de 2020 cuando le fue tan mal, como ella misma contó, lo cual quedó grabado en las ceamaras coporales de Peña y su compañero que detuvo a Ingris inicialmente.

Falta esperar para ver si Ingris aprendió la lección

Archivo MH

Crónica. El alcoholismo es un problema creciente en nuestra comunidad y lo peor es que no solo entre las personas adultas, sino que cada vez más entre los más jóvenes, incluso en muchachos que ni siquiera han alcanzado la mayoría de edad lo que, a mi criterio, pone en riesgo a nuestras próximas generaciones. Falta ver si Ingris por fin aprendió la lección de que no es bueno echarse sus tragos y luego ponerse tras el volante.

Cualquiera dirá que no solo nosotros los hispanos tenemos ese problema y estoy de acuerdo, sé perfectamente que se da en todas las razas, pero en lo personal, debo enfocarme en la mía, en primer lugar, porque trabajo para un medio de comunicación en español y segundo, porque estamos en un país extranjero y por ende estamos obligados a conocer y acatar las leyes, no a excusarnos buscando otros culpables.

Un cargo de DUI cuesta hasta 12 mil dólares

crónica DUI
El oficial Benny Peña fue galardonado el año pasado entre los policías de Georgia que más conductores borrachos ha capturado. (Policía de Norcross)

Una sola acusación de DUI le puede costar a un conductor entre 10 mil y 12 mil dólares, entre gastos de multas y honorarios de abogados, además de que le podría acarrear la suspensión de la licencia de conducir hasta por 12 meses al infractor. En el caso de Ingris eso no será problema porque ella no cuenta con un permiso de manejar.

Sin embargo, eso significa que Ingris podría no tener estatus legal en el país, lo que complica aún más su situación, pues con sus dos cargos de DUI prácticamente es candidata a la deportación en caso de que algún día cayera en alguna redada de Inmigración o que solicitara regularizar su estatus migratorio. Y es que con semejantes antecedentes cualquier juez podría considerarla como un peligro para la sociedad. Mal por ella. Gracias por leer mi crónica de hoy en MundoHispánico. Hasta la próxima. Crónica Mario Guevara

Policía dice que se trata de féminas narcos: ¿qué le está pasando a nuestras damas?

Crónica: pasando nuestras damas Crónica Mario pegarle mujeres
Fotografía publicada en la página de Facebook del sheriff de Monroe

La semana pasada cuatro mujeres fueron capturadas por las autoridades federales y estatales por presuntamente tener nexos con el narcotráfico. Fueron dos operaciones simultáneas, pero en lugares distintos y, en cada una de ellas, cayeron dos mujeres, todas de origen mexicano, quienes fueron identificadas como Claudia Álvarez, de 34 años; Angélica Rambo, de 43; Wendy Rianos, de 31, y Omayra Ramos, de 37.

Álvarez y Rambo fueron capturadas en su hogar, en el condado de Monroe, al sureste de Atlanta. La Oficina del Alguacil de esa localidad allanó la vivienda de las imputadas tras recibir información confiable de que se dedicaban a la venta de fármacos. Prácticamente, les pusieron el dedo y la policía consiguió una orden, que permitió el hallazgo de metanfetaminas.

A este par las atrapó directamente la DEA: ¿qué le está pasando a nuestras damas?
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Wendy Rianos y Omayra Ramos (Oficina del Alguacil de Gwinnett)

A Wendy Rianos y Omayra Ramos les fue todavía peor, pues quien las cachó con las manos en la masa, o mejor dicho, en la droga, fue nada más y nada menos que la Agencia Antidrogas Estadounidense (DEA, por sus siglas en inglés), el cuerpo de la ley más temido por los narcos en todo el mundo.

De acuerdo con los expedientes judiciales, a esta pareja de mujeres las atrapó el agente especial de la DEA, Chris Valente, luego de una larga pesquisa. Cuando el detective y su equipo consideraron que tenían suficientes pruebas para acusarlas, les cayeron, y ahora ambas están recluidas en la cárcel del condado de Gwinnett sin derecho a fianza, también acusadas de tráfico de metanfetaminas.

También cayeron dos presuntas violadoras: ¿qué le está pasando a nuestras damas?

Las otras dos mujeres restantes de las cuales les hablé al principio de mi crónica de hoy titulada ¿qué le está pasando a nuestras damas?, están acusadas de algo aún peor y más raro, por lo menos en una dama. Una de ellas es Norma Sánchez, originaria de México, quien fue arrestada por la policía del condado de Gwinnett bajo cargos de violar a un menor de edad.

La mexicana, de 36 años, ya tiene antecedentes penales en Georgia, pues en 2015 la capturaron por manejar sin licencia, pero salió libre tras pagar una fianza. Antes de eso, en 2007, la detuvieron por traficar con cocaína y marihuana. Estuvo un año presa y recuperó su libertad, pero de los cargos que ahora se le imputan, no tan fácil saldrá bien librada.