Crónica: Lo violó y calcinó en EE.UU. y se fue a seguirla en México

  • Crónica: Lo violó y calcinó en EEUU y se fue a seguirla en México.
  • Manuel Enrique Muela Luna cometió la salvajada más espantosa en Colorado y después se fue a México a seguir su instinto asesino.
  • Ahora lo agarraron en la Zona Rosa de CDMX por otro crimen espantoso… que se pudo haber evitado.

Lo de “muerto el perro, se acabó la rabia” es cierto. Y si lo hubieran aplicado con Manuel Enrique Muela Luna, su última víctima estaría viva. Se pudo haber evitado, pero las cosas se dieron diferente, por desgracia.

Este tipo, Muela Luna, se la agarró con su sobrino, Luis Armendariz, allá por 1992 mientras vivía en Colorado. Abusó sexualmente del muchacho hasta que le dio la gana. O hasta que el chico, con 18 años, decidió huir de su tío casándose con una muchacha.

A Muela Luna no le gustó la idea de perder a su tierno amante, y tomó venganza de la forma que su instinto asesino y vicioso le indicó.

Así que, herido en sus sentimientos, le pegó un balazo en  la cara y lo mató de una. Y, para deshacerse del cadáver, lo calcinó.

Así, como te cuento.

Sabiendo que la policía andaba detrás de él por el crimen horrendo, se escapó a México. Allí pensó que estaría más seguro. Y, efectivamente, se les fue de las manos a las autoridades de Estados Unidos.

Se pidió su extradición para que enfrentara los cargos que tenía pendientes por el brutal asesinato y abuso sexual de su sobrino, pero el “ángel de la guarda” bizarro que le amparaba le echó una manito.

Lo detuvieron en Chihuahua, México, en 2002 por el asesinato del sobrino, pero no se permitió que fuera extraditado porque, en aquel entonces, en Colorado existía la pena de muerte, y eso seguro que le iba a pasar a Muela Luna.

El gobierno mexicano se amparó en el artículo 4to del Código Penal Federal, y juzgó a Muela Luna bajo las leyes mexicanas.

Tampoco le salió barato a Muela Luna el asunto. Lo condenaron a 27 años y 6 meses en la cárcel. El hispano no podía creer la suerte que había tenido de librarse de la pena de muerte.

Y más contento se puso cuando lo liberaron, vaya usted a saber por qué, en 2005.

Así que ahí estaba, juzgado, condenado y liberado. Listo para seguir disfrutando de la vida y dar rienda suelta a sus instintos asesinos.

Se fue a CDMX y conoció a Omar, que era un conocido defensor de los derechos gay. Se pusieron a vivir juntos en la Zona Rosa y todo fue bien hasta que un día discutieron.

Y discutieron tan fuerte que los vecinos escucharon todo. De hecho, cuando Muela Luna abandonó a las corridas el departamento que compartían, tuvo el tupé de pedirle disculpas a una vecina por el escándalo.

Todo quedó en tensa calma cuando se fue.

Una pelea de parejas.

La hermana de Omar lo llamó por teléfono para charlar un rato. El sismo del otro día en México todavía era tema de conversación y lo habían charlado la última vez que habló con él.

Quería hablar otro ratito con su hermano, a ver cómo estaban las cosas… pero Omar no contestaba.

Lo intentó varias veces, pero como no había forma de comunicarse con él, empezó a sentir miedo de que algo le hubiera pasado.

Fue hasta la casa de su hermano. Pero no respondía y tampoco estaba la camioneta que usaba. Ahí sí que supo que algo horrible había pasado.

Llamó a la policía, que entró en el departamento para encontrar a Omar con las manos atadas, muerto. Su hermana enseguida levantó un dedo acusador contra Muela Luna.

De nuevo había matado.

Crónica: Lo violó y calcinó en EEUU y se fue a seguirla en México

Crónica: Lo violó y calcinó en EEUU y se fue a seguirla en México

Crónica: Lo violó y calcinó en EEUU y se fue a seguirla en México – Foto captura de Twitter

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