Crónica: Llegó con un tiro en la cabeza… pero quiere cumplir al menos 30 años

  • Crónica: Llegó con un tiro en la cabeza… pero quiere cumplir al menos 30 años
  • La historia de Rolando te dejará sin habla… ni las películas cuentan algo así.
  • Llegó con una herida de bala en la cabeza a Estados Unidos… ICE le dio Ibuprofeno, pero su historia va mucho más allá.

Llegó con un tiro en la cabeza. Rolando sintió que el dolor de cabeza se expandía. A veces creía que iba a explotar como un mango maduro y se le saltarían los ojos. Tenía miedo, mucho miedo.

Cuando la cosa se ponía realmente dura, se quedaba muy quieto en el suelo en posición fetal, esperando la muerte que nunca llegaba.

En ocasiones se desmayaba durante largo rato después de sentir el saladito de la sangre que le corría por la nariz de repente.

Crónica: llegó con un tiro en la cabeza...

Foto: Getty Images

Los otros compañeros del centro de detención le temían un poco. Sobre todo cuando corrían ríos rojos y sanguinolentos de sus ojos y oídos.

Era una visión terrible. Debería estar muerto, pero no lo estaba… quería llegar a los 30 años. Para eso le faltaban 3.

Cerró los ojos una vez más.

Volvió con el recuerdo a Guatemala. Se le formó la palabrá ‘mamá’ en la lengua, suave como una bola de algodón, en Qʼeqchiʼ, su lengua nativa. Él es un indígena guatemalteco.

A papá lo mataron cuando él nació por pertenecer a un grupo pro indígena. Mamá le siguió pronto al otro lado. sin él no sabía ni quería vivir. Sus hermanos no podían cuidarlo, era un bebé indefenso.

Y lo dejaron solo en este mundo que habla español o inglés y que él no entendía.

Siempre lo acosaron, lo persiguieron y lo maltrataron por ser hijo de quien era, por ser un indio… por ser no más.

Se acostumbró en Guatemala al miedo, a sobrevivir apenas.

Hasta ese día en que fue a ver un partido de futbol y unos tipos le pegaron un tiro en la cabeza.

Quedó tirado, sangrando, con una nota despectiva que venía a decir que se lo merecía por quien era su padre.

Rolando no se murió todavía. Se levantó, se fue a su casa y se sacó él solito la bala de la cabeza. ¿Puedes imaginarte eso?

Y entonces decidió salir de Guatemala con rumbo a Estados Unidos. Total, cuando fue a la policía local, en vez de ayudarlo, lo torturaron áun más.

Ya no tenía nada que perder, ¿no?

Y llegó a la frontera, como miles, en una caravana de migrantes.

Y como miles más, se quedó esperando asilo. Pero Ronaldo tenía un tiro (sin bala ya) en la cabeza que, seguramente, le había provocado hemorragias cerebrales. Por eso sangraba de repente causando espanto entre los otros “duros” del centro de detención.

Cuando pidió ayuda médica, ICE le dio Ibuprofeno.

Así como lo lees. ¿Viste cuando crees que te vas a resfriar y te tomas uno? Pues eso… pero para un tiro en la cabeza.

Está bien, son muchos miles y las condiciones son  precarias, pero, por Dios bendito… esto me supera ampliamente.

A Ronaldo no, a él se le ha metido en la cabeza llegar a cumplir más de 30 años en Estados Unidos. Y no se le sale la idea por el agujero que tiene. No.

Todo fue y es tan difícil que sí, pensó en volver por donde había venido, desandar todo y volver a Guatemala. Pero sabía que allí lo van a matar seguro.

“Si no me muero aquí, me matan allá”.

Seguir leyendo: Siguiente >

Seguir leyendo:
Siguiente >

Search

+