Crónica: La patria amada le dio una patada

  • Crónica: La patria amada le dio una patada
  • Joaquín Avilés sirvió a EE.UU. en la Marina, pero fue deportado
  • Ahora este veterano obtiene su residencia permanente después de 19 años… y una patada.

“Lo conseguimos, vieja”… Joaquín Avilés lagrimeó y abrazó a su esposa en Tijuana. La pesadilla había terminado y podía volver a su amado Estados Unidos con la frente en alto.

Con la frente en alto y el alma en los dientes. Así se había visto tantos años atrás cuando, lleno de orgullo, entró a formar parte de la Marina de EE.UU.

Y es que, de chiquito, cuando vino con sus padres desde México, juró cuidar a su nuevo país como lo estaba cuidando ahora.

Joaquín llegó a EE.UU. a los 6 años desde Michoacán y se instaló con su familia en Santa Ana (California). Tanto se adaptó a su nuevo país que, nada más salir de la secundaria, se enlistó en la Marina.

“Me enlisté, papá”, es fácil imaginarlo con los ojos brillantes llenos de ilusión y emoción patriótica. ¡Qué habrán sido esos 4 de Julio para aquella familia con un hijo en la milicia! Todo iba tan bien…

Una carrera militar en el país de sus sueños, una novia, dos hijas, sus padres. Y entonces ocurrió el desastre que marcaría el resto de su vida y la lucha que duró casi una década.

Llevaba dos años sirviendo cuando cometió el error más tonto. Lo arrestaron por posesión de una arma y lo condenaron a 10 años de cárcel. Cumplió 5 años de condena y, cuando ya se disponía a volver a su camino correcto, le dieron la patada más grande.

Le quitaron su residencia permanente y lo deportaron. De nada sirvieron sus años de servicio, su amor a la patria y que no hubiera actuado violentamente en ningún caso.

Por supuesto que Joaquín intentó volver, cruzó de vuelta como otros miles, pero el ICE lo atrapó y lo mandaron a una cárcel federal por dos años. ¿Causa? Reingresar sin ‘papeles’ con una deportación de por medio.

De nuevo la patada que le envió a México. Y de nuevo la tenacidad militar de Joaquín que intentó escurrirse por la frontera en 2004. Esta vez el ICE sí que se enojó de veras. Esta vez lo enviaron por tres años a la prisión federal y volvieron a deportarlo en 2008.

Ya no tenía más fuerzas y se le había ido la vida en un intento de cruzar. Así que el destino le envió a una mexicana de ojos negros que le hizo la vida una maravilla en Tijuana. Allí, y con su esposa, tuvo otra hija e hicieron una familia con la hija previa de la mujer.

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