Crónica: La mató a golpes en un crucero delante de sus hijos

  • Crónica: La mató a golpes en un crucero delante de sus hijos.
  • Un hombre se declaró culpable de matar a golpes a su esposa en un crucero después de que ella le pidió el divorcio.
  • Sus hijos estaban allí y presenciaron el atroz crimen.

¿No has escuchado cuando dicen que las vacaciones pueden ser el peor momento para una pareja que ya está en crisis? Pues así parece… este tipo fue de vacaciones con su esposa en un crucero y la mató a golpes delante de sus hijos.

Eran las vacaciones soñadas. Julio de 2017 había reunido a Kenneth y Kristy Manzanares, sus dos hijos, los dos hermanos de Kristy y su padre en un crucero que recorría Alaska, el Emerald Princess.

Tenían dos camarotes contiguos y disfrutaban del tiempo de ocio a bordo… pero había una tormenta oculta tras las fotografías felices que se sacaban.

Los Manzanares tenían problemas conyugales. Discutían a menudo, la pareja estaba en serios problemas.

Una de las discusiones frecuentes estalló en el camarote que la pareja compartía con su hija y su pequeño hijo el 25 de julio de 2017, según un comunicado de prensa la Oficina del Fiscal Federal para el Distrito de Alaska.

“¡NO te aguanto más, Kenneth! ¡Quiero el divorcio ya mismo!”, gritó ella a voz en cuello.

Los niños miraban asustados. Papá y mamá cada vez se decían cosas más fuertes. El pequeño sollozó y buscó refugio en los brazos de su hermana.

La niña estaba desilusionada, pensaba que un crucero arreglaría las cosas entre ellos. La vida en casa era cada vez más difícil.

“¿Se van a divorciar?”, había preguntado en varias ocasiones. Mamá no respondía a la pregunta, papá decía que “por supuesto que no”.

Pero esa noche parecía que mamá y papá estaban más enojados que nunca.

“¡¡Cállate!!”, bramó Kenneth con la vena de las sienes hinchada de ira.

“¡¡No me callo!! ¿Qué vas a hacer, me vas a golpear?”, retrucó Kristy.

Él la miró y avanzó hacia ella como un resorte. Los niños gritaron.

“¡¡Salgan de acá!!, los miró y los niños supieron que no había más opciones que salir del camarote. Mamá los vio salir con lágrimas en los ojos, estaba asustada y enojada.

Su hija cruzó una mirada con ella que preguntaba si debían hacer caso a papá. Ella devolvió el mensaje con un gesto que decía “salgan, ahora, ya”.

Los niños corrieron al camarote contiguo. Los gritos de Kenneth y Kristy eran cada vez más salvajes. Quisieron entrar de nuevo en el camarote por la puerta que cominicaba ambas habitaciones, pero estaba cerrada.

“¡¡No entren aquí!!”

Mamá dejó de gritar con enojo, había terror en sus aullidos.

Entonces los niños se asomaron por la barandilla del balcón y vieron lo que nunca podrán olvidar.

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