Crónica: La luchó pero ICE pudo más y se lo llevó

  • Crónica: La luchó pero ICE pudo más y se lo llev��.
  • Alfredo Chumux es un inmigrante guatemalteco al que sus vecinos ayudaron a evitar un arresto de ICE.
  • Pero esa misma madrugada volvieron por él y se lo llevaron. Ahora está detenido y supuestamente maltratado.

Alfredo Chumux se dio cuenta de que la patrullera estaba cerca de su casa, así que tuvo tiempo de reaccionar y cerrar todas las puertas con seguro. Sabía lo que venía.

No pudo dar marcha atrás y el agente de ICE enseguida se le vino encima. Por ninguna causa Alfredo podía dejar que lo bajaran del auto. Su hermano, de copiloto, filmaba todo lo que sucedía.

A pesar de que el agente intentaba abrir las puertas, a pesar del enorme calor que hacía, a pesar del miedo… Alfredo se resistía a seguir sus órdenes.

Al contrario, acorralado y sin salida, plantaba cara y cuestionaba al agente. “¿Tienes permiso?”.

El agente no quería soltar su presa y daba vueltas y vueltas como un animal acosando una conejera. Antes o después, tendría que salir del auto. “¿Y tú tienes papeles?”, le ladraba a Alfredo el agente.

Los vecinos fueron apareciendo. Uno, dos, diez. Y comenzaron a rodear a los agentes que rodeaban el auto.

Alfredo sentía pánico. Pensaba en su esposa y en la pequeñita de 4 años que lo esperaba en casa. Iban a pasar la tarde viendo esa película que ella quería y planeando la próxima fiesta de Acción de Gracias.

Después de todo, había mucho para agradecer. Aunque la vida no era fácil, como inmigrante, sí habían podido tener una vida relativamente feliz.

El agente lo miraba desde afuera de la ventanilla. “Bájese, señor”.

Alfredo, terco como mula, veía cómo seguían llegando más y más vecinos.

Veinte, treinta. Todos miraban serios a los agentes. Cada uno de ellos tenía un odio y una revancha que tomarse. No iban a abandonar a su “hermano”, su buen vecino, aunque viniera Trump mismo a llevarlo de los pelos. “Ya no los queremos aquí. ¡Váyanse!”

Y, al final, la patrulla se fue.

“¡Se rindieron!” gritaban todos…

Fue una dulce victoria, pero los agentes de ICE no iban a quedarse con los brazos cruzados. Los cazadores saben esperar, sobre todo si desean una presa en particular.

Alfredo no salió al día siguiente de su casa. Espiaba por las ventanas para ver si los agentes volvían. Pero no veía nada.

A las 48 horas, se confió. No podría vivir toda una vida dentro de la casa. Así que se aventuró a buscar una correspondencia en el buzón. Solo eran unos metros…

Y, por supuesto, en el momento en que salió, los agentes lo arrestaron. Tuvieron la paciencia de esperar, y lo consiguieron.

Según reportan algunos medios, a Alfredo la cosa se le puso difícil estando arrestado. Su mujer reporta que escuchó por teléfono cómo lo insultaban y que lo han golpeado. Cosa que no ha sido verificada por las autoridades.

Más de lo mismo, es verdad, pero es nuestra realidad, hermano, y no podemos evadirla. Esta vez fue Alfredo, mañana puedo ser yo… o tú.

Muchas gracias por leer mi columna de hoy, te espero en la de mañana, como siempre.

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