Crónica: Josué no aguanta el sueño y se duerme en el semáforo

Crónica: Josué no aguanta el sueño y se duerme en el semáforo. Al verlo otro latino que transitaba por ahí lo delata con las autoridades.

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Foto del Departamento de Policía de la ciudad de Norcross
  • Crónica: Josué no aguanta el sueño y se duerme en el semáforo
  • Al verlo otro latino que transitaba por ahí lo delata con las autoridades
  • El joven hispano fue arrestado y ahora está en riesgo de perder su licencia

Crónica sueño duerme semáforo. Josué Almendares se acaba de meter en tremendo aprieto legal, al punto que fue a parar a la cárcel, le tocó pagar una severa multa y por si eso fuera poco, hasta se encuentra ahora en alto riesgo de perder temporalmente el privilegio de volver a manejar un vehículo motorizado y todo por una “metida de pata”.

Y es que a este joven hispano de 20 años se le ocurrió la idea de echarse unos tragos y luego, ponerse a conducir, algo severamente penado en Georgia. En realidad, no ni fue mucho lo que tomó según lo que pudo apreciarse en los videos captados por las cámaras corporales de la pareja de agentes que lo capturaron.

Lo suficiente para ir a parar ‘al bote’: Crónica sueño duerme semáforo

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Foto del Departamento de Policía de la ciudad de Norcross

A pesar de que no fue demasiado lo que bebió, sí lo suficiente como para no lograr superar las pruebas de sobriedad que le practicaron los uniformados del Departamento de Policía de la ciudad de Norcross, quienes prácticamente lo cacharon infraganti justo un instante después de haber salido de un nightclub local.

Y es que el problema con Josué fue que al llegar a uno de los tantos semáforos de la larga y transitada Buford Highway este estaba en rojo. Por cierto, esa luz es de las que tarda más en cambiar, así es que mientras esperaba que se pusiera en verde, el sueño y cansancio tras una larga noche de parranda lo venció.

Se quedó dormido tras el volante: Crónica sueño duerme semáforo

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Foto del Departamento de Policía de la ciudad de Norcross

Literalmente, Josué se durmió, ahí sentado en su auto y en plena calle. Estaba tan profundamente dormido al punto que no fue capaz de escuchar el sonido de los autos que atrás de él le pitaban para que avanzara y dejara de obstruirles el paso. Fue justamente uno de esos conductores que, fastidiado, decidió llamar al 911.

El automovilista estaba tan molesto por la acción de Josué que hasta esperó a que llegaran las patrullas. De hecho, cuando llegó la primera, se bajó de su coche y le dijo al agente que el semáforo ya había cambiado en cinco ocasiones y el auto no se había movido en lo absoluto.

Tuvieron que golpearle fuerte su vidrio: Crónica sueño duerme semáforo

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Foto del Departamento de Policía de la ciudad de Norcross

Una vez cumplida su parte, el denunciante se marchó. Ya era el turno de los oficiales, quienes se estacionaron estratégicamente, uno delante y otro por detrás del vehículo sospechoso, como para prever que fuera a intentar salir de repente y atropellar a alguna de las personas que estaban presentes en el lugar.

Los representantes de la ley le tocaron la ventana al conductor, pero este no escuchó. No fue hasta que uno de ellos golpeó fuerte con su puño, que este despertó, pero aún así, le tomó varios segundos reaccionar sobre lo que estaba aconteciendo. Bajó la ventana y los agentes comenzaron a darle instrucciones.

“Tienes que apagar el motor”: Crónica sueño duerme semáforo

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Foto del Departamento de Policía de la ciudad de Norcross

Lo primero que le dijo el agente es que debía apagar el motor del vehículo, pero el chofer parecía no entenderle al principio. Luego sí comprendió y lo apagó. “Gracias”, le dijo el agente. E inmediatamente le solicitó que le entregara su licencia de conducir y luego que saliera de la unidad.

Lo que siguió fue parte del protocolo en esta clase de casos. Tenían que determinar si se encontraba intoxicado con alguna sustancia prohibida que, en su caso, hasta la cerveza lo es, pues en Georgia la edad permitida para consumirla es de 21 años y Josué apenas acaba de cumplir 20. Archivado como: Crónica sueño duerme semáforo

No superó los exámenes respectivos: Crónica sueño duerme semáforo

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Foto del Departamento de Policía de la ciudad de Norcross

A Josué lo pusieron a caminar en línea recta, a permanecer parado y firme en un solo pie, pero falló en ambas cosas. Faltaba el toque final para corroborar la sospecha de los uniformados de que estaba embriagado. Medir su nivel de alcohol por medio de su aliento. Le colocaron el aparato para que lo soplara y ‘bingo’.

El muchacho hispano también falló en eso, así es que le pidieron que se diera la vuelta, pusiera sus manos atrás y lo esposaron en el acto sin que este presentara ningún tipo de resistencia, afortunadamente, pues eso solo habría complicado su situación legal. Así tranquilitamente fue trasladado a la cárcel del condado de Gwinnett. Archivado como: Crónica sueño duerme semáforo

Salió libre bajo fianza

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Foto del Departamento de Policía de la ciudad de Norcross

Josué Almendares recuperó su libertad unas horas más tarde tras pagar una fianza de casi 2 mil dólares en efectivo, pero eso no significa que ahí su deuda con la justicia quedó saldada, ni tampoco que su problema legal fue resuelto, ya que eso es solo el comienzo de una larga batalla jurídica.

Y es que ahora tiene que buscar un abogado que lo defienda en la corte de la acusación de manejar borracho, un delito conocido en inglés como DUI, así como el cargo menor de impedir el flujo vehicular. Dichos gastos podrían fácilmente superar los 10 mil dólares, pero hay algo todavía peor. Archivado como: Crónica sueño duerme semáforo

Su licencia de conducir podría ser revocada

Foto del Departamento de Policía de la ciudad de Norcross

Cuando una persona es acusada de DUI, por lo general pierde su licencia de manejo hasta por un año, claro dependiendo del acuerdo al que la defensa llegue con la fiscalía. Sin embargo, la situación para Josué no es nada alentadora, ya que, por no tener la edad permitida para beber, los jueces suelen ser más estrictos.

Y es que mientras más joven es el infractor se le considera con menos experiencia para conducir, por ende, está obligado a hacerlo de manera más responsable, así que cuando comete una tontera como esta o manejar como loco con exceso de velocidad o con el celular en la mano, las sanciones son más severas que con un mayor.

A pesar de todo, a Josué le fue bien

Foto del Departamento de Policía de la ciudad de Norcross

Pero hay algo que tengo que reconocer y es que a Josué le fue relativamente bien, pues caer en manos de la policía es mejor que haberse visto involucrado en un accidente de tránsito, en el que fácilmente pudieron terminar personas muertas o heridas, así que las consecuencias legales habrían sido mil veces peores.

Por cosas del destino, la mayoría de los conductores borrachos que chocan, salen ilesos o con heridas menores, mientras que sus inocentes víctimas quedan en sillas de ruedas y hasta muertas. El último caso de esta índole que recuerdo al causante le cayeron 40 años de prisión por homicidio involuntario, así que por eso digo que a Josué no le fue tan mal que se diga. Gracias por leer mi crónica de hoy en MundoHispánico. Hasta la próxima.

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