Crónica: Joe Arpaio jura que será más rígido que antes

Mario Guevara
Actualizado en

  • Crónica: Joe Arpaio jura que será más rígido que antes.
  • El polémico político está convencido de que volverá a ser alguacil de Maricopa.
  • Nunca pagó por ninguno de los delitos de los que fue acusado porque su gran amigo Trump lo salvó.

La próxima semana será clave para los inmigrantes en Estados Unidos porque se sabrá si el controversial Joe Arpaio tiene posibilidades de recuperar su puesto de alguacil.

Y es que para el 4 de agosto están programadas las elecciones internas en el Partido Republicano en el que Arpaio competirá por esa posición con tres viejos amigos, entre ellos su exmano derecha cuando era el alguacil del condado Maricopa (Arizona).

Si Arpaio vence a Jerry Sheridan, Mike Crawford y Lehland Burton, pasará a la segunda fase que es la contienda en noviembre por la Oficina del Alguacil, que ahora está a cargo del demócrata Paul Penzone, que está postulado para reelegirse sin tener ningún contrincante por su partido.

Arpaio, de 88 años, ha prometido que hará todo por regresar al puesto que ocupó por 24 años (desde 1993) hasta que lo sacaron humillado a finales de 2016 en medio de una serie de investigaciones en su contra.

Y como era de esperarse también ha jurado que, cuando gane, intensificará en un 90 por ciento el trabajo que hizo por más de dos décadas, lo cual quiere decir que será aún más intenso y agresivo con los inmigrantes que antes.

“Te lo digo claramente: voy a volver y haré un 90 por ciento más de lo que hice en los 24 años como alguacil. Eso es exactamente lo que pienso hacer”, afirmó el polémico político a la agencia de noticias AP.

“Sé que nadie es indispensable y que puedo morir en el puesto, hasta entonces podrán elegir a alguien más que ocupe mi lugar”, agregó Arpaio que en caso de ganar las elecciones tendría 93 años cuando le toque volver a reelegirse.

La Oficina del Alguacil de Maricopa es una de las más grandes del país, con casi 3,300 empleados, entre custodios, policías y civiles.

La agencia se hizo famosa a nivel nacional cuando por órdenes de Arpaio emprendió múltiples redadas en lugares de trabajo y vecindarios en busca de indocumentados, efectuando así muchos arrestos, una tarea para la cual solo están asignados los agentes de Inmigración.

Por todo eso, las autoridades federales lo procesaron por abuso de poder y discriminación, entre otros delitos, pero al final solo pudieron acusarlo de desacato a la ley entre otras faltas menores, pero nunca pagó por ninguna porque su gran aliado, el presidente Donald Trump, lo perdonó.

Entre los republicanos Arpaio es el más popular de todos los contendientes al puesto. Cuando era comisario, su autoproclamaba como el más duro del oeste en su lucha contra el crimen.

Y lucía con orgullo su cárcel al aire libre conocida como la ‘Ciudad de las Carpas’ (Tent City), en donde bajo las extremas temperaturas de Arizona, albergaba a internos que estaban en prisión preventiva, entre ellos cientos de hispanos en proceso de deportación.

Unos meses después que fue sacado del puesto por Penzone, Tent City fue cerrada permanentemente.

Tuve el gusto de entrevistar varias veces a Arpaio en su despacho y también de que sus oficiales me dieran un par de tours por la cárcel de Ciudad de las Carpas.

Les confieso que cada vez que estaba frente a este famoso personaje sentía un poco de incertidumbre al pensar que podía sufrir algún tipo de rechazo o hasta burla de su parte por mi mal inglés, pero no fue así, siempre se portó de manera profesional e hizo todo lo posible por entender y responder todas mis preguntas.

Recuerdo bien que una vez le pregunté: “¿Se considera usted antiinmigrante y racista?”. Y respondió: “Claro que no. Soy descendiente de una familia de inmigrantes italianos y me encanta la diversidad” poco antes de confesarme de que lo que odiaba era que los “ilegales vinieran a este país sin papeles y a cometer delitos”.

También lo interrogué sobre el porqué vestía con ropa interior rosada a sus reclusos y su respuesta fue “porque me gusta ese color. No tiene nada de malo. Si mi preferido fuera el verde, les daría prendas verdes”.

Por último, me respondió que, aunque pareciera inhumana la estadía en la cárcel de las carpas, en realidad sus intenciones era darle un justo merecido a quienes violen la ley y que la mejor opción de evitar llegar ahí, era no cometer ningún delito.

Imagínate todo lo que hizo antes y ahora augura ser aún más agresivo, no tengo ni idea de lo que depara a nuestra comunidad indocumentada en Phoenix, les tocará mudarse a otros estados si gana.

Gracias por leer mi crónica de hoy en MundoHispánico. Hasta la próxima.

Crónica Arpaio más rígido

AP

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