Crónica: Hispano mata perro de su madre porque no le dejó tener sexo

  • Crónica: Hispano mata perro de su madre porque no le dejó tener sexo.
  • ‘Roxy’ pagó con su vida la furia desatada por una discusión entre James Rodríguez y su madre.
  • Él quería llevar una mujer a casa para tener sexo, mamá dijo que no.

James se rascó la cabeza antes de entrar en la sala donde estaba su madre con la pequeña ‘Roxy’. Vivir con mamá no era lo mejor a sus más de 30 años, pero la situación no era fácil y no podía hacer otra cosa.

Mamá estaba sentada en el sofá viendo tele con la diminuta perrita acostada a su lado. Eran la imagen de la calidez. ‘Roxy’ era el bebé de mamá.

Tenía una mirada dulce, un carácter endiablado y el tamaño de un gato pequeño. Pero el manojo de pelos a compañaba a su madre a todos lados.

“¡Hola, mamá!”, dijo James desde la puerta.

“¡Hola, James!”, respondió su madre sin apartar los ojos de la pantalla. “Hay pollo frito en la cocina”.

James García

Bexar County Sheriff’s Office

‘Roxy’ lo miró abriendo un ojo. Suspiró y volvió a cerrarlo. No tenía ganas de levantarse. Se estaba volviendo perezosa.

James arrastró los pies hasta la cocina y agarró una pieza de pollo mientras checaba su celular. Sonrió. Allí estaba el mensaje que quería leer.

“¿Nos vemos esta noche, papi?”, decía el mensaje de WhatsApp.

¡Por fin! Había perseguido a esa mujer por semanas. Le volvía loco su forma de caminar, contoneando las caderas, y le encantaban los hoyuelos a ambos lados de su boca carnosa.

Se emocionó con solo pensar lo que venía. Solo tenía un pequeño detalle que cubrir. ¿Dónde la iba a llevar?

Su billetera no alcanzaba los $20. Con eso no tenía ni para un rato de motel… ¿Y si…?

Miró a su madre desde la cocina. Era estricta y puritana como todas las madres. Que fuera una hispana no favorecía las cosas desde ningún punto.

Ya llevaba tiempo diciéndole que tenía que sentar la cabeza. Que tenía que encontrar una buena muchacha y tener hijos.

Pero James no quería eso. Solo quería un buen revolcón esporádico con una chica que supiera lo que tenía que hacer para pasar un buen rato. Claro que eso no se lo podía decir a mamá.

Todavía le dolía el bofetón de hacía 20 años cuando ella le encontró un preservativo en el bolsillo del pantalón. El sexo era algo que quedaba fuera de la vida de mamá.

Pero tenía que intentarlo.

Se acercó de nuevo al sofá.

“Límpiate las manos, James, tienes grasa”, dijo mamá.

¿Cómo demonios sabía siempre lo que él hacía sin siquiera mirarle?

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Mamá calzaba chancletas rosadas. Las uñas de sus pies estaban pintadas de rojo. Por alguna razón James pensó que su padre, alguna vez, la había encontrado sensual.

Lo que le llevó de nuevo a centrarse en la pregunta que quería hacer.

“Eh… uhmmm… mamá, ¿puedo pedirte algo?”

“Depende de qué sea, James”. Esta vez mamá sí le miró. Y ‘Roxy’ levantó la cabeza curiosa.

“Bueno, verás… está esta chica con la que quiero salir hoy”, titubeó.

“¿Hmmm?”, mamá se sacó los lentes para mirarle directamente. ‘Roxy’ sintió la tensión y se subió a su regazo de un salto.

“Quiero invitarla a casa, mamá, a mi habitación, esta noche”.

Mamá abrió la boca y la cerró de nuevo.

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