Crónica: Conductor hispano tuvo mala actitud con policía

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Policía de Norcross
  • Crónica: Conductor hispano tuvo mala actitud con policía
  • Juan acabó preso sin necesidad al portarse agresivo con el oficial
  • El muchacho malcriado salió libre tras pagar la fianza, pero lo volvieron atrapar poco después

Lo creas o no, de tu honestidad y buena actitud dependerá mucho la forma en que otros te traten, máximo cuando se trata de un encuentro con algún representante de la ley. Lastimosamente, muchas personas aprenden tarde esta lección, pero también hay otros que nunca escarmientan.

En mi crónica de hoy quiero exponerles la interesante historia de Juan Abarca Santana, un joven de ascendencia hispana de 28 años, quien nació en el estado de Virginia, pero que se vino a vivir a Georgia cuando era solo un niño.

Infractor reincidente y de paso, con mal carácter

Crónica hispano mala actitud

Hace unos días Juan conducía en su vehículo por las calles de la ciudad de Norcross en horas de la noche. Un oficial de la policía local que patrullaba la zona justamente a esa misma hora que él pasaba, notó que su carro traía las luces traseras apagadas, lo cual es una clara infracción a la ley de tránsito.

Sin pensarlo dos veces, el uniformado le prendió las luces de su patrulla para ordenarle al conductor que detuviera la marcha. Eso al parecer enojó mucho a Juan que, aunque se detuvo en el acto, no pudo ocultar su molestia con el agente.

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Hizo lo que nunca debió hacer ante la autoridad

Crónica hispano mala actitud

Cuando Juan vio que el policía se acercaba a su ventana, sacó sus manos y le mostró dos infracciones previas que le habían dado presuntamente por las mismas faltas que cometió esa noche. El oficial sorprendido le preguntó sobre qué era eso y sin dudarlo, él le respondió en mal tono que ya sabía por qué lo había parado y que había sido sancionado por lo mismo antes.

El representante de la ley, que por cierto se apellida Santana, al igual que el sospechoso, lo cuestionó entonces sobre su mala actitud hacia él y el por qué seguía cometiendo esa misma violación. Hasta ahí todo iba normal y estoy seguro de que, de haber recibido una respuesta coherente y cordial, la historia habría tenido un final diferente.

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La cordialidad es la clave para calmar las aguas

Crónica hispano mala actitud

Juan bien pudo decirle algo así, por ejemplo: “Lo lamento mucho oficial, pero no he podido reparar el daño porque estoy desempleado y me preocupa tanto hasta pensar en cómo voy a hacer para poder pagar este par de multas”.

También pudo haberle dicho lo siguiente: “De verdad lo siento, lo había olvidado por completo. Hasta ahora que usted me detuvo lo recuerdo. Por favor deme una oportunidad y mañana a primera hora iré al taller a que me reparen esas luces”.

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El patrullero hizo lo que su trabajo le mandaba

Crónica hispano mala actitud

Aclaro que no estoy diciendo que debía mentirle al uniformado, pero estoy seguro de que una respuesta sensata y educada habría marcado la diferencia, pero resultarle enojado como que si por puro gusto lo acababa de detener no fue lo correcto.

En primer lugar, porque el agente no era adivino para saber que uno de los colegas recién había detenido al mismo muchacho y segundo, francamente debía de pararlo porque conducir bajo esas condiciones podía fácilmente ocasionar un accidente de tránsito.

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Juan desobedeció todas las indicaciones del uniformado

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El oficial hizo todo exactamente como debía. Le pidió la licencia de conducir a Juan y este se negó a dársela y fue ahí cuando comenzó el problema. Ante su negativa el agente le exigió que se bajara del coche y también recibió una respuesta negativa.

Prácticamente, Juan hizo que el uniformado lo bajara, pero cuando vio que este le abrió la puerta, se corrió para el asiento del pasajero, obligó al oficial a meterse en su carro para agarrarlo. Con una mano lo sostenía del brazo para evitar que huyera y con la otra pedía refuerzos por radio.

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Tuvieron que someterlo entre varios policías

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El apoyo no tardó en llegar. En menos de dos minutos el lugar estaba lleno de policías y entre varios, finalmente lograron bajar y aprehender al chofer, que ahora estaba aún más molesto que antes. Dijo en inglés todas las frases habidas y por haber que comienzan con la letra ‘F’.

Y no solo eso, forcejeó con todas sus fuerzas con los agentes policiales, pero obviamente, no pudo contra todos ellos y al final, acabó esposado en el asiento trasero de la patrulla de Santana, en donde lo llevaron hasta la cárcel del condado de Gwinnett.

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Volvió a caer preso apenas unos días después

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Lo acusaron de tener una conducta desordenada, resistirse al arresto, no tener consigo su licencia de manejo y conducir con las luces dañadas. Todos esos cargos fueron menores, así es que pagó una fianza mínima de poco más de 700 dólares y salió libre unas horas más tarde.

Pero esa libertad le duró muy poco a Juan, ya que un par de semanas después, lo volvieron a arrestar, esta vez por un cargo más serio: traspasar y dañar propiedad privada. Esta vez fue la policía del condado que lo acusó y no los mismos de antes.

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Comenzó a delinquir desde muy temprana edad

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Parece que desde que era pequeño Juancito no se juntó con las mejores personas y aprendió mañas que lastimosamente poco a poco le fueron manchando su récord. Desde que era un adolescente cayó preso por delitos serios, aunque no fue registrado como ofensor, hasta que cumplió la mayoría de edad.

Desde los 19 años en adelante ha acumulado una serie de detenciones en Georgia por diversas violaciones a la ley, entre ellas agredir a otra persona, manejar intoxicado (DUI), y violar sus acuerdos de libertad condicional, entre otras.

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Con mucha suerte, pues otros por menos les ha ido peor

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Tiene suerte de ser ciudadano estadounidense, ya que otros inmigrantes latinos, por mucho menos que eso han pasado meses tras las rejas y hasta han sido deportados, pero bueno, así es la vida, los que tienen el privilegio de tener estatus no lo aprovechan muchas veces.

Espero que con tantas experiencias armagas, Juan ahora sí haya aprendido la lección, pues de lo contrario, de seguir por ese camino incorrecto, un día puede llegar a cometer algún delito grave que lo hunda en prisión u otro error, que le pueda costar la vida a él o a alguien más. Gracias por leer mi crónica de hoy en MundoHispánico. Hasta la próxima.

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