Crónica: Gemelos idénticos separados por la Patrulla Fronteriza

  • Crónica: Gemelos idénticos separados por la Patrulla Fronteriza
  • Dos gemelos idénticos sufrieron suertes muy diferentes al intentar cruzar a Estados Unidos.
  • Los niños vivieron separados en diferentes países, uno con papá el otro con mamá.

Anthony y Nostier son gemelos idénticos. Sus ojos negros fulguran cuando miran. Nostier es el mayor por un minuto. Esa era su única diferencia hasta que ocurrió lo que te voy a contar.

Carlos estrechó a Dilcia con fuerza. Era hora de tomar una decisión. No podían quedarse más tiempo en casa, en Naco (Honduras) sin que los gemelos estuvieran en peligro.

La pandilla de la calle 18 ya había matado a los primos de los niños y presionaban para que Anthony y Nostier entraran en sus filas aunque solo tienen 12 años.

Crónica: Gemelos idénticos separados por la Patrulla Fronteriza

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“¿Cómo le vamos a hacer, Carlos? No nos van a dejar pasar así no más. La cosa está dura allá”. Dilcia tiene un presentimiento que le dobla el corazón en dos.

Carlos mira por encima de la cabeza de Dilcia a los niños, que pelotean en la calle. Un miembro de la pandilla se acerca a hablarles y a él se le erizan los pelitos de la nuca.

“Amor, tenemos que sacarlos de acá. No queda otra”.

Así, venden lo poco que hay y emprenden su viaje a la frontera de Estados Unidos. A los gemelos todo les parece aventura. ¡Se van a Estados Unidos! Van a jugar PlayStation y comer hamburguesas.

“Tú no sabes nada de inglés, tonto”, se burla Anthony.

“Tú menos, ¡qué te van a entender nada!”, y Nostier se carcajea con la inocencia de los 12 años.

Están contentos. Juntos lo pueden todo. Cuando uno necesita del otro lo saben antes de mirarse. El mundo, para ellos, es compartido. Los gemelos siempre fueron uno solo.

Cuando llegan a México, les cuentan que es más difícil de lo que pensaban. Hay cientos de inmigrantes esperando por su petición de asilo de este lado de la frontera.

Carlos decide una jugada arriesgada. No quiere volver atrás.

“Mira, amor. Yo paso primero con Nostier y tú pasas después con Anthony. Así va a ser más fácil que pasemos. Si yo paso, seguro que tú también, se te ve más desprotegida con el niño”.

Dilcia llora. No quiere separse de su esposo y menos de su hijo. Tiene miedo, está cansada y aterrada.

Los gemelos protestan. Donde va uno va el otro, dicen. Y papá tiene que ponerse duro.

“Van a hacer como yo digo”, alza la voz.

“Pero papá…”, se queja Anthony. Nostier le aprieta la mano en secreto, no conviene que papá se enoje más.

“Pronto nos vemos del otro lado, Tony”, lo calma. “Son solo unos días y esto se termina”.

“¿Me lo prometes?”

“Te lo juro”.

Carlos y Nostier se despiden de Dilcia y Anthony en la frontera. El plan es que la Patrulla Fronteriza los detenga y les ponga en proceso de asilo, pero ya en Estados Unidos. Tienen familia allí, en Houston, que puede acogerlos a todos mientras empiezan una nueva vida.

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