Crónica: engañan a hispanos con oro falso

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Crónica: Engañan a hispanos con oro

“Te conocemos. Los patrones nos han advertido sobre ti. Te vamos a contar absolutamente todo, pero por favor no vayas a sacar nuestras caras en el periódico ni a poner nuestros nombres”, me dijo el chofer.

Acepté el trato, pues a cambio no exponer públicamente los rostros de un par de personas, preferí saber el origen de toda su treta y eso me pareció más importante para los lectores de MundoHispánico.

Los sujetos, sin embargo, no revelaron su identidad ni dieron detalles que lleva a identificarlos.

Mi nueva fuente y su acompañante comenzaron diciéndome que en realidad no se dedicaban a eso porque querían, sino para pagar la deuda por su viaje ilegal a Estados Unidos.

Me contaron que eran originarios de Irapuato, Guanajuato (México) y que allá conocieron personas que les ofrecieron cubrir los costos de su viaje a cambio de que trabajaran por lo menos un año para ellos en EE.UU.

Como estaban desempleados allá, como muchas aspiraciones, pero con pocas posibilidades de lograrlas, decidieron aceptar la oferta.

Tras violar los controles fronterizos, los trasladaron a un complejo de apartamentos en las cercanías de Chicago, Illinois, donde funciona su “caza matriz” o sea su base de operaciones.

Ahí tienen la mayor parte de la mercancía para surtir semanalmente a todos los grupos (compuestos por no menos de 5 sujetos) que, según mi fuente, superan los 300.

Tras cargarlos con las joyas falsas que los administradores (cuatro mujeres y un hombre) traen desde la Ciudad de México, donde pagan un dólar por cada pieza, los distribuyen por todo el país en carros con placas de diversos estados.

Texas, Florida, Georgia, Tennessee y las Carolinas, son sus localidades primordiales en la región sureste, debido a que hay alta concentración de hispanos.

“Tienen que ser hispanos los clientes, pues el americano no compra nada en la calle y porque la mayoría de los que andamos vendiendo no hablamos inglés y porque además los hispanos debido a su condición migratoria difícilmente van acudir a la policía para denunciarnos cuando descubran que los engañamos”, me dijo.

A cada grupo les rentan cuartos en moteles económicos como el 6 y el Super 8 y les dan viáticos para su comida. Su jornada laboral en las calles comienza a las 11 y concluye a eso de las 8pm.

Mi fuente asegura que su “trabajo” es como cualquier negocio de ventas. Si lo hacen bien les dan bonos y los exaltan ante los demás, lo que suele despertar envidias y celos.

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