Crónica: El trabajo más repugnante del mundo ¡Ay, Dios!

  • Crónica: El trabajo más repugnante del mundo ¡Ay, Dios!
  • ¿Pensabas que tu trabajo es duro y malo? Lo que te voy a contar hoy te va a consolar mucho.
  • Prepárate para reír en una crónica bien diferente.

Ya sé, ya sé. Es domingo y estás, por fin, relajado. Pero te persigue el pensamiento de que mañana hay que volver al trabajo. ¡Qué tortura! Sin embargo hay otros que están peor que tú… y si no, mira cuál es, probablemente, el trabajo más repugnante del mundo.

Hoy te voy a contar algo distinto. Vámonos lejos, a reírnos un poco con la desgracia de este pobre hermano, al que sí que le ha tocado una labor ingrata y desagradable.

El trabajo más repugante

ShutterStock

Por supuesto que lo que hace es muy valioso, porque si no, Boon Peng, habría estado en problemas serios.

Boon Peng tiene 60 añosy estuvo comiendo algo que no tenía que ser parte de su dieta… ¡pero era muy tentador!.

Comió pasto verde y le sentó fatal.

Es que Boon es un elefante asiático que vive en Chiang Mai, Tailandia, en el centro de elefantes Mae Sa.

Después de comer el pasto ese, le empezó a doler la panza, tanto, que no podía caminar bien.

Su salida de dieta le había costado una constipación, estreñimiento, tremendos y ya no daba más.

Como le dolía tanto, su cuidador, o mahout, llamó a los veterinarios para pedir ayuda.

Ellos examinaron a Boon, y le dieron a  Kiettisak Kaweakn, el pobre desgraciado que tiene peor suerte que tú, instrucciones y un par de guantes de plástico bastante largos.

“Bueno, Kiettisak, ponte los guantes y sácalo”.

El hombre debe haber abierto los ojos como platos.

“¿Qué es exactamente lo que tengo que sacar?”.

“Ya sabes… mete tu mano ahí dentro y saca lo que está obstruyendo a Boon”.

Kiettisak seguramente habrá mirado su guante y el enorme trasero de Boon con angustia.

“¿No pueden hacerlo ustedes? ¡Ustedes son los veterinarios!”.

“Es tu elefante, es tu trasero”.

Y allí se puso el cuidador el enorme guante, calculó la distancia y el esfuerzo y… metió su mano en las profundidades traseras de su amigo Boon.

Al elefante se le deben haber abierto los ojos bien grandes también al sentir algo así. Menos mal que parece bastante pacífico y nos los aplastó a todos al sentir la humillante curación.

Sin embargo, se aguantó como todo un señor elefante y dejó que el pobre Kiettisak sacara 50 libras de excremento en forma de pelota de su trasero.

La bola de excremento era más grande que la misma cabeza del cuidador. ¡Imagina hermano!

Los veterinarios dijeron que Boon se “atascó” porque ya tiene 60 años y no digiere las cosas como un elefante más joven.

Seguro que estás pensando en alguien con el mismo problema… jejje, te conozco hermano.

Bueno, la cosa es que todo terminó bien para el elefante, al que no dejarán comer más pasto verde. En cuanto a Kiettisak, después de sacarse varias fotos y grabarse en semejante jornada de trabajo, se habrá bañado unas cuantas veces.

Así que, mañana, cuando vayas a trabajar y te pidan algo que no tienes ganas de hacer, piensa en el trasero de Boon, y cualquier cosa te va a parecer mejor.

Te dejo el video para que lo veas tú mismo ¡porque no tiene desperdicio! (Bueno… justamente ESO es lo que le sobra).

VIDEO: Haz click en la foto más abajo para ver el video del trabajo más repugnante del mundo

El trabajo más repugnante del mundo ¡Ay, Dios! por Mario Guevara

Captura de video

No te quejes más, hermano, por lo menos en lo que queda de mes… hay muchos que están peor, pero hoy, tocó sonreír. Gracias por leer mi crónica de hoy, te espero en la de mañana, como siempre.

Nota del editor: esta crónica está basada en un caso real y cuenta con elementos ficticios propios de este género.

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