Crónica: Descubrió infidelidad por GPS ¡y se vengó a la mexicana!

  • Crónica: Descubrió infidelidad por GPS ¡y se vengó a la mexicana!
  • Una mexicana descubrió a su esposo siéndole infiel y lo castigó donde más le dolía.
  • Planeó todo con cuidado y, cuando estuvo segura, ¡se vengó!

Miriam estaba esperando celebrar el día de los enamorados con su esposo, pero él no parecía muy dispuesto. Siempre estaba ocupado y un tanto distante.

“Amor, no puedo almorzar contigo hoy, pero celebramos a la noche, te prometo”, dijo él a la hora del desayuno.

Miriam, de espaldas a él, sirviendo café en una taza, cerró los ojos y tragó saliva con rabia.

“¿En serio, mi cielo? ¿No vamos a festejar ni tantito?”, dijo, en cambio, guardando su amargura en lo más hondo de su alma.

“No, en serio, tengo muchísimo trabajo en la oficina hoy, imposible salir”. Él la miró de reojo para comprobar su reacción.

Ella suspiró. “Está bien, voy a dejarte una lonchera con algo para que puedas comer rápido en el trabajo”.

Él se sonrió. Le brillaron los ojos de emoción, le faltó frotarse las manos, pero hubiera sido demasiado.

Miriam preparó con dulzura la lonchera y la llevó al auto mientras él terminaba de cepillarse los dientes y perfumarse. ¡No se perfumaba tanto para estar con ella!

Y hacía ya meses que él estaba más apuesto… cuando salía. Porque, en casa, era todo pantuflas y cerveza de lata. ¡Ni la cara se lavaba para saludar por las mañanas!

Ni hablar de la rutina sexual. Hacía unas semanas que ella se había preparado para seducirlo, se puso lencería erótica, preparó unas copas y se tiró por los hombros una pañoleta. ¡Tenía que matarlo de deseo!

Pero él la miró, abrió los ojos y dejó caer la mandíbula.

“Oye”, le dijo, “te vas a resfriar y luego luego tenemos que ir al doctor”.

Ella se acercó tragándose la humillación. Toda sonrisas y susurros. “Ven, machote, verás que no tengo frío”.

Pero él se escurrió hacia el baño, como siempre, y solo salió para decir que ¡estaba descompuesto!

Así que… Miriam pasó al plan B.

Y decidió atrapar a su “machote” en lo que quiera que estuviera haciendo.

Volvamos a la lonchera.

Miriam sí dejó la lonchera para su maridito en el auto, pero también dejó un celular con el GPS encendido.

De esa manera iba a saber, realmente, dónde iba su marido, si es que le estaba mintiendo, y podría confrontarlo.

Esperó, esperó y esperó.

Descubrió infidelidad por GPS

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Vigiló el GPS toda la mañana.

Pero no se movía del garage de la oficina.

Hasta que, a la hora del almuerzo, la cosa se puso en movimiento. Quizá iba a un restaurante por allá cerca, a lo mejor le daba vergüenza sacar la lonchera.

Pero la señal de GPS cada vez se movía más lejos de la oficina de su esposo. Cuando llegó al norte de Culiacán, se detuvo y no arrancó más.

Miriam sintió que la ira le subía por el pecho. No había ningún restaurante en aquella ubicación, lo que había era… ¡un motel!

Así que, decidió tomar cartas en el asunto.

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