Crónica: Deportación y transplante ¿se puede sufrir más?

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  • Crónica: Deportación y transplante ¿se puede sufrir más?
  • Yisel Salazar es una mexicana inmigrante legal que sufre la espera de un transplante de riñón para su hijito.
  • Debido a las nuevas políticas de inmigración, podría ser deportada mientras el pequeño espera su milagro.

Yisel Salazar suspira sin que los niños se den cuenta. Anthony, Édgar y Carlos juegan en su mundo mientras los dibujitos animados llenan el ambiente de felicidad ficticia.

No solo ficticia porque son fantasía de la tele… es que la felicidad de Yisel es tan frágil como la salud de Anthony, de 5 años.

“Qué vida, ¡Dios mío!… ¿Qué te he hecho yo para merecer esto?”, piensa Yisel mientras sonríe para afuera y termina de preparar hamburguesas para dos de los niños.

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El ruido del alimentador de Anthony ya ni se nota. Tampoco su bomba de presión, a la que vive atado.

Es que Anthony sufre de un desorden en los riñones desde que tiene 7 meses, Síndrome nefrótico.

“Su hijo necesita un transplante de riñon, Yisel”, dijo el doctor.

Y el mundo se oscureció.

Una vez más. Porque ya había perdido el rumbo de su vida antes.

Cuando era niña, allá en su México natal, ocurrió algo con su papá. Algo grave, tanto como para huir a Estados Unidos con su madre. Mamá le acariciaba el cabello negro prometiéndole que todo estaría bien. Como ella hace con Anthony.

A mamá le dieron asilo aquí bajo el régimen de Violence Against Women Act. Y aquí se quedaron. Y aquí conoció a su esposo, Édgar. Después vinieron los niños y siempre esperaron su ‘green card’.

Yisel ha mantenido todos estos años su estatus de inmigrante legal bajo el régimen de acción diferida, que retrasa la deportación de un inmigrante de forma indefinida mientras espera su ciudadanía. A ella le faltan como cuatro años para recibir su green card. O eso pensaba…

Ahora debido al cambio de política al respecto, que todos sufrimos, su mundo ha cambiado.

La semana pasada el correo trajo una pesadilla que tiene a Yisel sin dormir. Una carta del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) que le notificaba de que su, hasta ahora, renovación rutinaria del beneficio conocido como “medical deferred action” ya no corre más por un cambio de política. Después de una vida, de tres hijos, de un problema de vida o muerte para su pequeño… tiene 33 días para abandonar el país y volverse a Mexico.

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