Crónica: Conductor letal causa horrible accidente que destroza una familia

Mario Guevara
Actualizado en

  • Crónica: Conductor letal causa horrible accidente que destroza una familia.
  • Según la policía de San Antonio, César González, de 18 años, enfrenta dos cargos por chocar una minivan y no detenerse y prestar ayuda con resultado de muerte.
  • La minivan era conducida por Jesus Aguilar Jr., de 31 años, que viajaba con Kristina Aileen Spohn de 14 años y dos niños de 1 y 5 años.

César González es el conductor letal que segó la vida de un padre y su hija y dejó malheridos a dos pequeñitos de 1 y 5 años la noche de Año Nuevo.

Esta es una tragedia que ha destrozado a una familia y a una comunidad entera. Es demasiado dolorosa y, además, se podría haber evitado si González, apenas un imberbe saliendo de la adolescencia hubiera conducido con la responsabilidad que se requiere.

Los accidentes suceden, pero esto no es un accidente… si se podía evitar, es algo más.

César González, su hermano y sus amigos celebraban por adelantado la llegada del año 2020. Ya habían estado bebiendo y fumando marihuana en su casa en el bloque 3000 de West Laurel, en San Antonio, Texas.

Crónica. conductor letal

Cesar Gonzalez’s mugshot (Bexar Co. Central Records)

Celebraban su entrada de año salvaje en casa, mientras la hermana de César presenciaba cómo iba desgradándose la situación. Sabía que iba a terminar en problemas. César ya tenía arrestos previos por de posesión de marihuana y DWI.

Llegó la medianoche y ella no aguantó más. Se retiró a su habitación. No tenía con quién hablar sobre sus hermanos y lo preocupada que estaba. Mamá estaba en México… demasiado lejos para una urgencia.

Estaban tan fuera de sí los muchachos que se entretenían disparando un AR-15. Después de un rato, a las 12.25, cargaron el arma en la camioneta Chevrolet Silverado de su mamá y partieron.

La hermana de González les dijo a los oficiales después que escuchó el arranque de la camioneta, miró por la ventana y vio a César en el asiento del conductor con su otro hermano en el asiento trasero.

Como estaba muy preocupada por la condición en que se encontraban sus hermanos, les envió un mensaje de texto diciéndoles que no se fueran porque habían estado bebiendo… pero que no recibió respuesta.

A 67 millas de distancia, en el 3400 de Poplar Street, West Side, Jesús Aguilar Jr. de 31 años, se sentaba al volante de su minivan con tres de sus seis hijos: Kristina Aileen Spohn de 14 años, un niño de 5 años y una bebé de 1 año.

Habían celebrado en familia la entrada de año y ya era tarde para los pequeños. Después de las felicitaciones y los llamados a los que estaban lejos, Jesús subió a los niños a la van, los acomodó y se despidió sonriendo de los suyos.

Kristina saludaba con la mano feliz. Los niños aún miraban por la ventana algunos fuegos artificiales dispersos.

Jesús puso en marcha el vehículo y salió despacio por la entrada de la casa. “¿Están todos bien? ¡Nos vamos!”

Cesar González conducía como si estuviera en una pista de carreras, el alcohol y las drogas lo mantenían en un estado de excitación que le impulsaba a pisar el acelerador y subir su adrenalina.

Su hermano se reía a carcajadas.

Y de pronto se quedó en silencio para gritar una fracción de segundo después “¡¡¡¡¡Cuidado!!!!!”

Search

+