Crónica: Celos mortales de hispana, pena de muerte… ¿O no?

  • Crónica: Celos mortales de hispana, pena de muerte… ¿O no?
  • Un caso tan apasionante como complicado que aún no tiene veredicto.
  • Lee todo y, después, decide de qué lado estás.

Necesito que me ayudes con esto. Bueno, yo, el país, la comunidad y dos familias destrozadas. Seguro que has escuchado del caso de Erika Sandoval, que mató a su esposo, Daniel Green, en la casa de este.

Sucedió hace años, pero aún no hay un veredicto al caso. Si Erika lo mató… ¿Por qué aún estamos en “veremos”?

Daniel, quien era policía de Exeter, California, cuando conoció a Brenda estaba emocionado con ella. Era tan hermosa, joven ¡y tenía tan buen carácter! Era un nuevo comienzo en su vida.

Los últimos años con Erika no le habían hecho desistir de su pasión por las mujeres latinas, a pesar de que, a veces, tienen un carácter bien fuerte.

Como su exesposa…

Celos mortales de hispana

Twitter @ABC30

 

Erika también era hermosa. Pero era complicada. El sexo era fuera de este mundo con ella, toda pasión latina.

Cuando se conocieron, Daniel no podía pasar más de 15 minutos sin tocarla, abrazarla, besarla. Él era un joven policía de Exeter y ella quería ser enfermera. Eran, simplemente, perfectos.

Se casaron y, poco a poco, Daniel empezó a sentirse atrapado en los cambios de humor de Erika. Había un fuego en sus ojos que podía encenderte o aterrorizarte.

Al principio fueron insultos.

“¡¡¡Eres un h.. de p…!!!”, le gritaba ella mientras arrojaba platos y vasos en la cocina.

Loa ataques de furia de Erika podían aparecer de la nada. Porque la chica de la tienda le sonrió al cobrarle la leche. Porque llegó una nueva compañera al trabajo. Porque… sí.

Erika manejaba el ritmo de la casa, Daniel no quería enfurecerla más cuando estaba enojada, y aún la amaba.

Sus familiares y amigos empezaron a notar que Daniel ya no era el mismo. Su hermano gemelo y su hermana, que lo conocían bien, sabían que su matrimonio se estaba volviendo un infierno.

Muchas veces le animaron a dejarla. Pero eso no era fácil.

Sin embargo, consiguió divorciarse de Erika, pero no escapar de ella.

Erika era alguien del que no se podía esconder, además, no podía convivir con ella, pero le atraía su enorme poder sobre él.

“Ven esta noche”, decía ella cariñosa en el teléfono. “Ven, que tengo algo para ti”

“Erika, vamos a dejarlo así. No quiero tener nada más que ver contigo”

“Ven, cariño, tomemos un café…”

Y Daniel acababa en la cama exhausto, arrepentido y asustado, enredado en el cuerpo insaciable de Erika.

Entonces llegó la noticia que nadie quería escuchar. Ella anunció que esperaban un hijo.

Así que Daniel se quedó y siguió viviendo en una montaña rusa emocional y física. Ya no sabía qué era una relación normal, sin agresiones, sin drama de alto vuelo, sin pasión explosiva.

Su pequeño hijo Aiden nació en enero de 2013. “No tengo ninguna duda de que el día en que nació su hijo fue el día más feliz de su vida”, recuerda el hermano de Daniel.

En agosto de aquel año, Daniel Green les contó a sus amigos que creía que Erika Sandoval había cortado los frenos de su motocicleta y que una vez lo había amenazado con su propia arma de servicio.

Las cosas estaban más que feas, así que se separaron de nuevo. Esta vez Erika tenía en su poder algo que ataba a Daniel para siempre a ella. El hijo de ambos.

Y empezaron las batallas legales por la custodia de Aiden. Los mensajes de texto agresivos volaban de ambos lados. El asunto escalaba violencia día a día.

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