Crónica: Ya cayó el “sodomizador” de mujeres latinas

Los primeros en contactarme fueron dos de sus excompañeros de trabajo. Me dijeron cómo se llamaba el sujeto y hasta me dieron su número telefónico y dirección de donde lo recogían cuando iban a “la chamba”.

Los invité a proveerle la información a la policía, pero rehusaron por miedo, pues lo típico: son indocumentados.

Como buen ciudadano, yo mismo le pasé esos datos a los investigadores, que me respondieron en segundos muy agradecidos.

Poco después volví a tener noticias de más gente que conocía a Elvin. Me entró una llamada anónima a mi celular.

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