Crónica: Casi lo deportan y, encima, tuvo que pagar

  • Crónica: Casi lo deportan y, encima, tuvo que pagar
  • Ignacio Lanuza es un mexicano al que un fiscal del ICE le falsificó un documento.
  • Pudo probarlo y el fiscal fue castigado… pero, al final, le obligaron a pagar $25,000 al gobierno.

“¡Nunca firmé eso, te digo!”, Ignacio le gritaba a su abogado. Del otro lado del teléfono se escuchaban preguntas y más preguntas sin sentido.

“¡Que no! ¿Tú crees que estoy loco? ¿Cómo m… voy a firmar que acepto una deportación? ¿Y mi esposa? ¿Y mi familia? ¡��¡Te digo que NO!!

El abogado de Ignacio se rascó la nuca mientras examinaba una vez más el documento. Es que no entendía nada, estaba tan claro que lo había firmado en el año 2000…

Al detenerlo en 2009 por portación de armas, saltó que había firmado su deportación voluntaria en el año 2000 y no se había autodeportado. Así que el ICE lo tenía bien agarrado. De vuelta a Mexico.

Pero Ignacio pataleaba y juraba por sus muertos que nunca firmó nada, y tenía lógica… ¿por qué habría de hacer eso?

Crónica casi le deportan

AP

Apelaron la decisión del juez de deportarlo pero la Junta de Apelaciones de Inmigración avaló la decisión.

“No podemos hacer nada, hermano”, le dijo el abogado.

“¡Vete a la chin….!”, le contestó Ignacio.

Y buscó alguien que sí le creyese.

Y ese alguien llegó. En 2011, su nuevo abogado examinaba el documento. Lo miró dos, tres veces. Entonces sus cejas se arquearon y los ojos se le abrieron como platos.

“¡¿Cómo nadie se dio cuenta?! Claro que no firmaste, Ignacio… ¡esto es FALSO!”

El documento firmado de regreso voluntario tenía el logo del Departamento de Seguridad Nacional, una dependencia federal que en el 2000 no existía, y ese era el año que figuraba en el documento.

O sea, el fiscal de ‘La Migra’ había falsificado el documento para mandar a Ignacio de vuelta a México a pesar de estar casado con una ciudadana y tener hijos estadounidenses.

Lo que siguió fue un escándalo.

El fiscal del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, Jonathan M. Love, es decir, el falsificador, se fue a la cárcel (un mes… pero fue) y le impidieron usar su licencia durante 10 años. Lo que sucedio fijó un precedente legal en torno a los derechos constitucionales durante trámites de inmigración y le dieron la residencia permanente a Ignacio. Además, Love debía pagarle $12,000.

Pero no había acabado todo.

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