Crónica: Casémonos por amor, pero al dinero y a la ‘green card’

  • Crónica: Casémonos por amor, pero al dinero y a la ‘green card’.
  • Autoridades condenan a 31 personas por este fraude migratorio.
  • Los indocumentados se beneficiaron con papeles y los ciudadanos o residentes se llenaron sus bolsillos con miles de dólares.

Para nadie es un secreto de que en Estados Unidos hay cientos y quizás hasta miles de parejas que se han casado por amor, pero al dinero y a los papeles.

Las autoridades federales lo saben tan bien, al punto de que hasta han endurecido los castigos por este fraude y ya son muchos los que han sido descubiertos y que están pagando las consecuencias por ello.

Apenas la semana pasada se dio por cerrado un caso masivo de fraude por matrimonio, en el que una treintena de personas, en su mayoría hispanas, fueron sentenciadas por haberse casado para obtener un beneficio migratorio.

La mayor parte de esos matrimonios falsos fueron entre indocumentados y ciudadanos cubanos los cuales radicaban tanto en Miami (Florida) como en Atlanta (Georgia).

De acuerdo con los expedientes judiciales, 15 personas, 12 de ellas de origen cubano, contrajeron nupcias con inmigrantes sin estatus a cambio de fuertes cantidades de efectivo.

Este problema tiene mucho tiempo en EE.UU. Los primeros casos se detectaron hace casi dos décadas, pero antes las penas no eran tan severas, por lo que se convirtió en un negocio redondo para muchos.

Y es que casarse con cubanos asilados o que ya son residentes permanentes es, por ahora, la manera más rápida y efectiva de obtener estatus legal en el país.

Esto es gracias a que, según la Ley de Ajuste Cubano, el cónyuge de un cubano residente puede obtener la residencia permanente después de un año y no condicional, como ocurre con el resto de personas, incluso ciudadanos estadounidenses.

Gracias a esto, muchos cubanos han recibido miles de dólares por casarse y darle la ‘green card’ a su “pareja”.

Los extranjeros que se casan con estadounidenses nativos o naturalizados, inicialmente obtienen una residencia pero condicional (valida por 24 meses), y luego, si el matrimonio continúa, esta puede pasar a ser permanente.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) descubrió que esos cubanos involucrados recibieron miles de dólares por este fraude.

De las 31 personas descubiertas con matrimonios arreglados, Yuly César Pérez fue el último en ser sentenciado.

La semana pasada un tribunal federal lo condenó a un año de libertad condicional y a 100 horas de servicio comunitario por prestarse para esa treta.

Pérez, de 52 años y residente de Florida, finalmente se declaró culpable de conspirar para defraudar al gobierno federal.

De acuerdo con la Fiscalía, entre 2001 y 2016, Pérez y su mafia de cubanos se casaron con inmigrantes de México, Honduras, Venezuela, Perú, Uruguay y Brasil, entre otros países de Latinoamérica.

Los indocumentados llegaron a pagarles hasta 20,000 dólares para poder legalizarse.

“Estos personajes se burlaron de la ley de inmigración estadounidense operando una fábrica de matrimonios fraudulentos”, declaró a MundoHispánico el fiscal federal Byung J. Pak.

“Pero gracias a nuestros diligentes agentes e investigadores, fueron debidamente procesados y ahora ya están pagando por todo lo que hicieron”, agregó el funcionario.

El fiscal explicó que los individuos que arreglaban estos matrimonios preparaban a sus “prometidos” sobre las preguntas que los oficiales de Inmigración les podrían hacer sobre ellos.

Fueron muchos los que lograron obtener papeles tras engañar a los oficiales que los entrevistaron, pero ahora que los descubrieron, no solo les retiraron sus beneficios, sino que también fueron arrestados y deportados.

Y sus posibilidades de regresar al país o de poder legalizarse algún día son casi imposibles, pues el fraude por matrimonio es prácticamente considerado imperdonable, así como cuando un extranjero es relacionado con el narcotráfico o si miente haciéndose pasar como ciudadano estadounidense cuando no lo es.

Honestamente, me alegro de que las autoridades hayan desenmascarado esta red, pues no me parece justo que unos cuantos vivos se lucren del sistema, cuando hay millones que llegaron hace tiempo y que verdaderamente han soportado tanto.

Me refiero a esos inmigrantes que llevan años como indocumentados en este país, viviendo tras las sombras y aguantando el embate de las redadas masivas y despidos por no tener papeles.

De manera extraoficial he sabido de muchos suramericanos, especialmente de países como Venezuela y Colombia, que han logrado legalizarse por medio de matrimonios fraudulentos o peticiones falsas de asilo. Suerte tuvieron, pero que sepan que, si algún día los descubren, hasta de la ciudadanía estadounidense pueden despojarlos.

Gracias por leer mi crónica de hoy. Hasta la próxima.

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