Crónica: Violencia entre familias hispanas parece no terminar

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Foto: Cárcel de Gwinnett / Video: MH
  • Crónica: Aumenta violencia entre familias hispanas.
  • La policía suele estar muy ocupada resolviendo líos domésticos.
  • Varios latinos han acabado tras las rejas y hasta en el hospital.

Hay grupos que quieren que se clausuren las agencias de policías en Estados Unidos, algo con lo que obviamente estoy en desacuerdo. Y más aún cuando consideramos los altos niveles de violencia entre familias hispanas que suelen verse en el país.

No quiero ni imaginarme en lo que se convertiría Estados Unidos si eso llegase a ocurrir. Y es que me pregunto: si no hay autoridades, ¿quién enfrentará a los delincuentes cuando estén haciendo de las suyas?, o, ¿quién pondría orden cuando a un abusador se le ocurra volver a tocar a su víctima? Y casos de esos sobran, de hecho, se han visto un montón en Georgia.

Violencia entre familias hispanas

Foto: Shutterstock

Por ejemplo, recuerdo un suceso de hace unos meses cuando un hispano de 47 años se agarró a tiros con un policía del condado de Gwinnett cuando este último trató de impedir que le siguiera pegando a su pareja. Como era de esperarse, el sujeto, identificado como Ramón Guillén, quien ya tiene múltiples antecedentes violentos, perdió, pues no es lo mismo enfrentarse con alguien entrenado para defenderse que con una mujer indefensa.

Guillén acabó en el hospital tras ser baleado por el uniformado y en aquel entonces se debatía entre la vida y la muerte, pues las heridas que sufrió fueron de gravedad. De acuerdo con los expedientes policiales que revisé en aquella oportunidad, este violento encuentro se suscitó luego de que al sistema de emergencia 911entrara una llamada de una desesperada mujer pidiendo ayuda y denunciando que la estaban agrediendo.

Policía interviene por violencia entre familias hispanas

Crónica: Aumenta violencia entre familias hispanas
Foto: Cárcel de Gwinnett

Cuando el primer oficial llegó al lugar indicado en el reporte, aseguró que se topó con una escena desgarradora. Supuestamente vio a Guillén maltratando a su mujer y, de inmediato, él trató de defenderla. Sin embargo, el hispano sacó una pistola y le apuntó al patrullero, lo que obligó a este a desenfundar su arma de equipo y abrir fuego en el acto para preservar su vida.

Al verse herido, Guillén se arrastró como pudo hacia el interior de la vivienda y se parapetó, al menos eso creían las autoridades. Mientras que el oficial informaba a sus superiores sobre el enfrentamiento, Guillén se escapó por la puerta trasera del apartamento. Un par de minutos después el vecindario estaba lleno de policías.

Hasta el SWAT intervino en la pelea

Foto: Getty Images

Tras la violenta situación, incluso el escuadrón especial SWAT llegó al sitio para tratar de resolver el incidente cuanto antes y sin que se expusiera nadie más, pero cuando finalmente entraron al domicilio, vieron que no había ni rastros de Guillén.

Mientras lo buscaban por todos lados, hasta con unidades caninas, les notificaron de un hospital que acababan de ingresar a un sujeto con heridas de bala. Fueron a verificar y determinaron que se trataba de la misma persona, por lo que lo dejaron bajo custodia.

No termina la violencia entre familias hispanas

Violencia entre familias
Foto: Shutterstock

El caso de Guillén se sumó a otros más relacionados con violencia doméstica que recuerdo que se registraron en agosto del año pasado en el área metropolitana de Atlanta, algunos de ellos muy inusuales. Por ejemplo, me llamó mucho la atención el arresto de una madre de Roswell tras haber sido acusada de estrellarle un florero a su hijo en la cara.

El muchacho de 25 años acabó en el hospital con varias cortaduras en la frente y aunque en un principio se negaba a delatar a su agresora, finalmente lograron sacarle la verdad. La mujer de 47 años fue detenida por asalto agravado y en ese entonces estaba en riesgo de ser deportada. Los investigadores creían que el ataque lo cometió bajo la influencia del alcohol o alguna droga ilegal.

Otro caso de violencia entre familias hispanas

violencia entre familias

Recuerdo otra historia similar. Joaquín Obispo Reyes, de 44 años, está preso por presuntamente haber llegado al hogar de su exesposa para tratar de intimidarla para que volviera con él, por las buenas o por las malas. Según la policía, al estilo de las guerrillas, el sospechoso le dijo a la mujer que si seguía ignorándolo, sus días estaban contados y que acabaría lanzándole cocteles molotov.

Tras proferir semejante amenaza, el hijo mayor de la mujer salió para decirle al individuo que su madre no estaba sola y le mostró su pistola para convencerlo de que mejor se marchara. La táctica le funcionó, pero por poco tiempo. Y es que un instante más tarde Obispo Reyes le mandó un texto con fotografías preocupantes a la mujer.

Las fotos amenazadoras

violencia entre familias

En una de las fotografías se veían botellas de cervezas llenas con un líquido y trapos saliendo de ellas. “Mas les vale que compren crema para las quemaduras que sufrirán”, les dijo el acusado en dicho mensaje, que luego usaron como prueba en su contra, pues con eso, la policía tuvo más que suficiente para ir tras él. Obispo Reyes fue acusado de proferir amenazas terroristas, entre otros cargos graves.

Así que las historias de violencia doméstica parecen no tener fin, pero qué bueno que aquí en Estados Unidos, a diferencia de lo que suele ocurrir en muchos países de Latinoamérica, esto sí es tratado como lo que es: un problema serio.

Violencia entre familias hispanas, una historia sin fin

Ah, y también recuerdo que el año pasado las autoridades arrestaron a la guatemalteca Loida Roblero y al mexicano Luis Felipe Serrano en casos separados, pero por lo mismo que hoy les relato: agresión a sus cónyuges y por maltratar a sus hijos.

¿Cuándo acabará esto?, me pregunto. Creo que tanto estrés por el encierro y por aún no poder hacer lo mismo que antes realizábamos debido a la pandemia del COVID19 tiene mucho que ver con la tensión en los hogares. Gracias por leer mi crónica de hoy en MundoHispánico. Hasta la próxima.

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