Crónica: Arrestan a Perla Andrade por pegarle a una embarazada

Crónica: arrestan a hispana Perla Andrade por pegarle a una mujer embarazada. La detenida tiene apenas 26 años, pero luce como si tuviera 50.

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Foto: Alguacil del condado de Gwinnett / Video: MH
  • Crónica: Arrestan a hispana por pegarle a mujer embarazada
  • Perla Andrade tiene apenas 26 años, pero luce como si tuviera 50
  • La chica tiene un severo problema con las drogas desde hace más de una década

Perla Andrade fue arrestada hoy en la madrugada en Georgia por un delito extremadamente serio: pegarle a una mujer embarazada. Sin embargo, a pesar de la gravedad de las acusaciones, un juez estatal acaba de concederle una fianza de 5 mil dólares, así es que una vez que logre pagarla, recuperará nuevamente su libertad.

Perla está actualmente presa en la cárcel del condado de Gwinnett, reclusorio que conoce muy bien, como si fuera su propia casa, y no es para menos, pues desde que era una adolescente, justo tras convertirse en mayor de edad, ha estado presa ahí más de una decena de ocasiones y siempre ha salido bien librada.

La apariencia de Perla Andrade lo dice todo

Perla Andrade
Perla Andrade (Alguacil del condado de Gwinnett)

Perla tiene apenas 26 años, aunque luce como si fuera de 50, y no es para menos, pues ha tenido una vida súper difícil, pero claro, por malas decisiones que ella misma ha tomado ya que, desde temprana edad, se tiró a consumir licor y otras sustancias mucho mas peligrosas para la vida de cualquier humano.

Las autoridades locales la han atrapado muchas veces por posesión ilegal de bebidas embriagantes, pues en este estado, para que alguien pueda legalmente consumir o adquirir alcohol, debe tener por lo menos 21 años, aunque eso obviamente es solo en la teoría, pues no es un secreto que en las fiestas de niños y jóvenes es lo que más abunda.

A Perla Andrade le gusta meterse en problemas

Perla Andrade
Perla Andrade (Alguacil del condado de Gwinnett)

La primera vez que Perla fue arrestada por cargos relacionados con consumo de drogas fue en mayo de 2012, cuando justo acaba de cumplir los 18 años. Tras una noche de parranda con sus amigos, le tocó amanecer en una fría celda de Gwinnett, hasta que su mamá corrió a pagar los 2,400 dólares que le impusieron como fianza.

Cualquiera en su sano juicio después de una experiencia amarga como esa habría aprendido la lección, pero lamentablemente no fue el caso de Perla, pues al año siguiente, la volvieron a detener, aunque esa vez por una falta menos grave: posesión de licor sin tener la edad permitida, así es que la multa que le tocó pagar fue de menos de $200.

Le falló al juez al incumplir sus mandatos

Perla Andrade
Perla Andrade (Alguacil del condado de Gwinnett)

Ya iban dos arrestos, pero a Perla eso parecía no importarle. Y es que en 2014 un policía la vio en la calle mientras hacía un espectáculo y cuando la abordó para arrestarla por conducta desordenada, vio que tenía una orden de arresto por haber faltado a una cita con el juez a cargo de los casos previos.

Allá fue su familia otra vez a pagar la fianza que pedían por ella, así que apenas estuvo un par de días tras las rejas y volvió a salir, aunque esta vez con libertad condicional, o sea la famosa “probatoria”, como le conocemos. No duró mucho afuera, pues volvió a desobedecer los mandatos del magistrado y la arrestaron por desacato.

Todo indica que Perla Andrade se tiró por completo a la calle

Perla Andrade
Perla Andrade (Alguacil del condado de Gwinnett)

Después de esas detenciones, la situación se complicó aún más para Perla, pues prácticamente todos los años siguientes la detuvieron una y otra vez, por delitos siempre relacionados con las drogas y el licor. La encontraron drogada en las calles, peleándose con otras personas y un par de veces hasta tuvo el valor de agarrarse con los policías que pretendían esposarla.

Según mis cuentas por lo que pude sumar en los expedientes judiciales de esta chica, ya le ha pagado al Estado casi 40 mil dólares en multas en la década que lleva delinquiendo, aunque podría ser mucho más a menos de que siempre haya aceptado los abogados públicos que la corte le provee a todo recluso que no puede costear uno por su cuenta.

Sus adicciones deberían ser tomadas en serio

Perla Andrade
Perla Andrade (Alguacil del condado de Gwinnett)

Dicen los expertos en el tema de las adicciones que el primer gran paso que debe dar un adicto es reconocer que lo es, pero esta suele ser la parte más dura porque están tan acostumbrados a su estilo de vida, que piensan que es lo normal y, por ende, no aceptan que están mal ni mucho menos, que necesitan ayuda.

En el caso particular de Perla, creo que lo que más le ha afectado es haberse metido con las metanfetaminas y otras sustancias tan nocivas que son capaces de destruir un organismo y sobre todo las neuronas cerebrales en cuestión de días, sin que la persona afectada se dé cuenta siquiera.

¿Merece otra oportunidad Perla Andrade?

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Perla Andrade (Alguacil del condado de Gwinnett)

Aunque Perla ha cometido muchos delitos en su corta vida, francamente me gustaría que alguien le ofreciera ayuda para superar esa dura crisis emocional por la que está atravesando. Dios quiera que ella recapacite pronto antes de que sea demasiado tarde, pues por ese camino que lleva, en cualquier momento cometerá una locura.

Ya el año pasado la arrestaron manejando intoxicada, lo cual expone no solo su vida, sino que también la de seres inocentes que podrían cruzarse por su camino. Ahora cayó por apalear a una mujer embarazada, menos mal que no pasó a mayores, pues si hubiese llegado a perder el bebé, fácilmente habría sido acusada de homicidio.

Muchos desearían haber tenido la oportunidad de Perla Andrade

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Perla Andrade (Alguacil del condado de Gwinnett)

Cuántos inmigrantes no hubiésemos querido nacer y crecer en Estados Unidos para poder tener así tantas oportunidades buenas que ofrece este país y aprovecharlas al máximo, como es el caso de una buena educación para poder después superarse y tener una vida próspera que garantice el futuro de nuestras familias.

Pero tristemente, muchos de los que tuvieron ese privilegio, lo han tirado por la borda haciendo con sus vidas lo que les place, incluso arruinándola, como en el caso de Perla quien, según los expedientes judiciales, nació en Los Ángeles (California). Por como la veo, dudo mucho que se haya graduado de secundaria, pero bueno, puedo estar equivocado. Gracias por leer mi crónica de hoy en MundoHispánico. Hasta la próxima.

Crónica: Vendía licencias de conducir a indocumentados

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Foto: Shutterstock

Un gran deseo de muchos inmigrantes indocumentados, especialmente los que viven en ciertos estados del sur del país, es tener una licencia de conducir. Y es que, en lugares como Georgia y las Carolinas, esta simple infracción de tránsito le acarrea al conductor severas consecuencias legales, que van desde el arresto y miles de dólares en multas, hasta la deportación. Y sobre eso te cuento mi crónica de hoy titulada: Vendía licencias de conducir a indocumentados.

Las estadísticas no mienten. La mayoría de los extranjeros que en la última década han caído presos y que han sido deportados de Georgia y Carolina del Norte, sobre todo, fue por conducir sin licencia. Por lo cual, este documento se ha convertido entre los más anhelados por muchos, en algunos casos hasta más que la propia ‘green card’.

Dispuestos a pagar lo que sea por tenerla

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Alfonso Pasillas Carrillo (Oficina del Alguacil del condado de Johnston)

Para evitar repercusiones legales y malos encuentros con policías, muchos inmigrantes se las ingenian para obtener la preciada licencia, aunque sea de otro estado donde ni siquiera planean irse a vivir. Para ello, viajan miles de kilómetros y pagan hasta varios miles de dólares para conseguir a alguien que les preste sus direcciones, lo cual legalmente es considerado un fraude.

Otros hasta se han atrevido a darle dinero a alguien que “tiene contacto” con las autoridades para que les consiga las licencias. Lo que no saben es que, aunque eso fuese cierto, ante la ley sería como pagar un soborno por obtener un beneficio estatal, lo cual es algo gravísimo ante la justicia estadounidense.

Casi siempre se trata de una estafa

vendía licencias de conducir
Foto: Shutterstock

Lo que muchos inmigrantes, en especial hispanos, ignoran, es que en la mayoría de los casos quienes prometen la concesión de una licencia de manejo válida terminan embaucando a sus “clientes” y lo hacen a sabiendas de que es poco probable que estos los denuncien, porque al final de cuentas, también ellos estaban cometiendo un delito.

Este es el caso de un latino quien residía en la ciudad de Clayton (Carolina del Norte) y quien, de acuerdo con las autoridades locales, estafó a muchos inmigrantes con la promesa de que les conseguiría una licencia de manejo del estado. Los investigadores creen que Alfonso Pasillas Carrillo, de 25 años, obtuvo de esa manera más de 50 mil dólares en puras ganancias.

Las cifras que cobraba por cabeza variaban
vendía licencias de conducir
Archivo: MH

Alfonso ya está preso, pues contrario a lo que él pensaba, un par de sus víctimas sí se atrevieron a denunciarlo ante la policía que, tras analizar las evidencias en su contra, decidió arrestarlo. Lo apresaron tras ponerle una trampa en la cual cayó redondito creyendo que se trataba de otro extranjero interesado en sus “servicios profesionales”.

El imputado fue recluido en la prisión del condado de Johnston, aunque un juez estatal le concedió la salida con el pago de una fianza de casi 400 mil dólares. Ahora enfrenta 18 acusaciones graves. Se cree que cobraba entre $2,500 y $5,000 por persona, dependiendo de cómo estuviera su caso, pero al final les cobraba tanto solo por haberlos escuchado, pues después se desaparecía. Para conocer más de la historia lee esta crónica.

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