Crónica: Acoso sexual a trabajadoras, maltrato y, de postre, redada de ICE

  • Crónica: Acoso sexual a trabajadoras, maltrato y, de postre, redada de ICE.
  • El megaoperativo de Inmigración en Mississippi no fue una casualidad…
  • Las trabajadoras de la procesadora de Koch Food pudieron haber caído en una trampa.

Sintió el aliento caliente en su nuca y se le erizó el cabello. Podía oler su colonia barata y un cierto aroma a licor pesado.

“Mamita… qué chula se me vino hoy”, le susurró.

Ella no se movió. Siguió uniendo piezas en su tarea cotidiana. Odiaba su trabajo, odiaba a su supervisor, odiaba todo en aquel lugar… pero necesitaba la lana.

“¿No me va a decir nada?”, insistió él. Y la empujó por la espalda apoyándola  con su barriga asquerosa impúdicamente. “Si quiere, después le hago un favorcito”, y se rio con su risa espantosa.

Crónica: Acoso sexual a trabajadoras, maltrato y redada del ICE

Su compañera la miró de reojo y le hizo un gesto cómplice. Ellas dos y varias más sufrían acoso sexual de su mánager todos los días. El nivel de grosería dependía del humor del jefe.

A la hora del almuerzo charlaron del tema.

“Tenemos que hacer algo con ese estúpido”, decían unas. “¡No debemos tolerarlo más! ¿Quién se cree?”, protestaban otras. Y tejían estrategias para pararlo en seco. Pero también aceptaban el maltrato y la discriminación a cambio de un sueldo.

Crónica: Acoso sexual a trabajadoras, maltrato y redada del ICE

Los hombres no corrían mejor suerte.

Ellos recibían amenazas y golpes. Y agachaban la mirada llenos de rabia y rencor.

Por eso había que hacer algo, no habían emigrado de sus países para encontrar un infierno, merecían una vida digna como la “gente de primera”.

Y se les ocurrió denunciar el maltrato en la procesadora de alimentos donde trabajaban. “A grandes males, grandes remedios”, pensaban.

La Comisión Federal de Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC) presentó una demanda contra Koch Food Inc, propietaria de la procesadora donde trabajaban… ¡y ganaron! Llegaron a un acuerdo de $3.75 millones y un decreto de consentimiento federal de tres años para cambiar sus prácticas discriminatorias hacia las empleadas hispanas.

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