Crónica: A un agente de ‘La Migra’ el tiro le salió por la culata

  • Crónica: A un agente de ‘La Migra’ el tiro le salió por la culata.
  • De cazador de indocumentados, pasó a ser una “presa” de sus viejos amigos.
  • Raúl Rodríguez estaba seguro de que era ciudadano estadounidense pero recién ha descubierto que en realidad es mexicano.

Crónica: A un agente de ‘La Migra’ el tiro le salió por la culata. Por casi 50 años el Gobierno estadounidense creyó que Raúl Rodríguez era uno de sus ciudadanos más honorables.

Estados Unidos estaba tan convencido de ello que le permitió enrolarse en la Marina y hasta le asignó una de las labores más delicadas: deportar inmigrantes.

El mismo Rodríguez estaba seguro de que era un ciudadano de este país. No fue hasta la edad de 50 años cuando descubrió su realidad: que era un mexicano más.

Durante las últimas dos décadas Rodríguez fue parte de la Border Patrol, la agencia federal que se encarga de apresar y deportar indocumentados que tratan de violar los controles fronterizos.

Gracias a esa tarea, Rodríguez pudo capturar a cientos de personas, la mayoría de las cuales seguramente fueron expulsadas del país.

Le pagaban casi 100 mil dólares al año por esa labor y él evidentemente se sentía feliz, al punto de que hasta el día de hoy todavía exhibe con mucho orgullo cada una de las medallas y trofeos que se ganó en el ejercicio de sus funciones.

Al menos es lo que se aprecia en el reportaje que sacó sobre su historia el diario Los Angeles Times.

Lo que sin duda alguna Rodríguez jamás se imaginó es que, de ser un agente de inmigración, en pocas palabras, un cazador de “ilegales” (como suelen decirlo ellos en sus propias palabras), él mismo pasó a ser uno más.

Hace unos meses a Rodríguez se le ocurrió la idea de iniciar un trámite para que su hermano menor pudiera emigrar a EE.UU.

Sometió una solicitud ante quienes hasta ese momento eran sus jefes, sin imaginarse que eso lo pondría en la mira.

Y es que cuando el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) revisó su petición, se dieron cuenta de que algo no concordaba con su prueba de ciudadanía.

Tras indagar más a fondo, la Oficina del Inspector General (OIG) determinó que en realidad él no había nacido en Estados Unidos, sino que lo hizo en Matamoros, México.

De inmediato le informaron a la Patrulla Fronteriza sobre esa situación y no tuvo más remedio que despedir a su honorable empleado y no solo eso, sino que también tuvo que ponerlo en proceso de deportación.

Cuando Rodríguez supo que andaba por ahí un certificado de nacimiento haciendo constar que no era estadounidense, sintió que el mundo se le vino encima.

Trató infructuosamente de probar que era “gringo” mandando todo documento que pudo, pero sus esfuerzos fueron en vano.

No fue hasta que el mismo padre de Rodríguez le confesó que realmente él había nacido en México, cuando acabó convencido de su realidad.

Crónica agente La Migra

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