Crónica: 25 años para cumplir un sueño

Crónica: 25 años para cumplir un sueño

  • Alex y Verónica recibieron, después de 25 años, la noticia que estaban esperando.
  • Les cambió la vida, su paciencia se vio recompensada, aunque perdieron mucho en el camino.

Alex caminó despacio hacia el buzón frente a su casa en Arizona. Sacó el correo y revisó sin demasiado interés, igual que cada mañana de los últimos 25 años.

El sabor del café recién bebido se le trepó por la garganta. Miró de nuevo, por si se había equivocado.

Las lágrimas le inundaban los ojos mientras recorría los metros que le separaban de la cocina, donde estaba Verónica terminando el desayuno.

Al pasar por el hall de entrada, le hizo una seña a su hijo.

“Ven, trae la cámara”, le dijo. Y agitó el sobre frente a él en silencio con una sonrisa.

Y su hijo supo que algo estaba por cambiar sus vidas.

“Amor”, susurró en la nuca de su esposa. Le inundó el dulce aroma de su piel. Su cola de caballo relucía con los rayos de sol que entraban por la ventana.

Ese cabello y esa piel que le habían reconfortado durante 25 años de trabajo duro.

“Amor… mira”.

Y ella se giró para encontrarse con su mirada. Una interrogación en su rostro. Los ojos castaños bien grandes.

Los años no le habían restado belleza. Los cuatro hijos que le había dado habían ensanchado su cintura y su amor. Sus ojos… que tanto habían llorado. Sus ojos, que le habían preguntado en silencio tantas veces qué iba a pasar con ellos. Sus ojos… que se habían cerrado en un breve parpadeo cuando él le pidió emigrar de México a Estados Unidos.

“Si es contigo, sí me voy”, había dicho Verónica hace tanto.

Y nunca le falló. Siempre a su lado. Compañera eterna.

“¿Qué tienes?”, le preguntó su esposa.

Y Alex le mostró el sobre.

“¿Qué es?, ¿Alex?, ¿qué es?”

Y entonces él, con las manos temblorosas, sacó el contenido del sobre.

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