Consejos para darle larga vida a los sartenes según su material

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  • Los sartenes de la cocina pueden acompañarnos varios años en la cocción de los alimentos
  • Existen formas para alargar la vida útil de los mismos
  • El mantenimiento es distinto para aluminio, acero vitrificado y recubrimiento antiadherente

Asegúrale larga vida a tus sartenes y cacerolas. El mantenimiento y los cuidados son distintos para aluminio, acero vitrificado y recubrimiento antiadherente.

Recubrimiento antiadherente

El politetrafluoroetileno (PTFE), nombre químico del teflón, es un material aprobado por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EUA). En el mercado hay líneas con hasta 12 años de garantía.

Antes de usar por primera vez, lava con agua jabonosa. Utiliza esponjas suaves, evita fibras, polvos abrasivos y choques térmicos: pasar la sartén caliente por el chorro de agua fría favorece su deformación y desgaste.

Evita el uso de volteadores, cucharones, tenedores o cualquier herramienta metálica para manipular los alimentos dentro de la sartén. Existen infinidad de utensilios de madera, nylon, silicona o polietileno que puedes usar.

No sobrecalientes, somete a flama media y, cuando la temperatura alcance los 180 °C, añade los ingredientes y bájale al fuego.

Acero vitrificado

El vitroacero no es otra cosa que una estructura de acero recubierta (con dos capas exteriores y cinco interiores) de esmalte antiadherente vitrificado (mezcla mineral fundida a más de 200 °C, de la misma manera que el vidrio).

Sus ventajas son más que estéticas: no se raya, es fácil de limpiar, su apariencia perdura impecable por más tiempo y puedes usarlo en cualquier estufa (de gas, inducción, eléctrica o vitrocerámica).

Si su recubrimiento está reforzado con titanio (por lo general es así) puedes manipular los alimentos con utensilios metálicos y lavar con detergentes un poco más agresivos y fibras semiduras, sin temor a dañar la superficie.

Cuando la comida se quema y se pega, lo más recomendable es usar una solución de agua tibia y bicarbonato y luego lavar (a mano o en lavavajillas).

Para evitar manchas y conservar el brillo se aconseja secar de inmediato.

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