Claman justicia por joven hispano que perdió la vida a manos de hijo de policía (VIDEO)

Anyolina Peña recuerda exactamente lo que le cocinó a su nieto Oliver Torres la tarde del 2 de julio de 2016. Esa sería si acaso la última vez que le prepararía el plato favorito del joven de 17 años. Arroz, habichuelas, pollo y refresco.

Lo siguiente fue recibir la llamada que ninguna abuela quisiera recibir un 4 de julio. Torres había sido recluido de emergencia en un hospital de Elizabeth, Nueva Jersey.

“Me dijeron que había estado envuelto en una balacera”, recordó Peña, quien lleva cerca de 14 años en el país y quien se mudó a Georgia tras el incidente.

A los minutos, quizá horas, de su hospitalización, Torres moriría a causa del impacto de una bala.

Pero, de acuerdo con la versión de Peña, no se trató de una balacera común en una zona en la ciudad donde abunda la criminalidad, sino de un extraño incidente en el que estuvo involucrado el hijo de un policía de Elizabeth.

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“El 4 de julio de 2016 sucedió que un supuesto amigo de mi nieto lo invitó a su casa. Donde se estaba haciendo una fiesta, un asado en el patio… no sé”, narró Torres.

De acuerdo con la mujer de origen dominicano, durante el festejo, un grupo de jóvenes, en donde también había adultos, bajó al sótano de la casa. En el espacio, y según Peña, había un arsenal de armas.

Mientras estaban en el lugar, dice la abuela de Torres, el muchacho de la casa las empezó a mostrar diciendo “hoy vamos a matar a uno”.

En algún momento de esa circunstancia, Torres recibió un balazo en la cabeza que lo llevó a la muerte.

Peña contó que el disparo vino del joven dueño de la casa, hijo del policía. “Él mismo que invitó a mi nieto le dio un balazo en la cabeza y lo mató”, sostuvo la mujer.

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Hoy, Peña clama por justicia y dice que las autoridades de la localidad mantuvieron que se trató de un accidente.

“Pero nosotros consideramos que no. Hay muchas dudas en nuestros corazones. ¿Cómo fue que mataron a mi nieto? En el sótano de la casa había varias personas, incluso, varias personas mayores de edad. Nosotros nunca nos hemos enterado de qué dicen esos testigos que estaba allí. No nos han dicho. Eran unas 8 o 10 personas”, abundó la dominicana.

La mujer insistió en que el día de la corte no se hizo justicia.

“Cuando dieron el veredicto y a ese muchacho no le dieron ningún cargo, se hizo una gran injusticia. No fue a un perro al que mataron. Fue a mi nieto. Lo mataron sin hacer nada. Eso es lo más que nos ha dolido. Esa familia está llevando su vida normal mientras nosotros nos fundimos en la tristeza”, recordó Peña.

“Lo único que dijeron fue que al muchacho lo pondrían nueve meses en un programa reformatorio. ‘Que las dos familias estaban dolidas’. No señor, el dolor lo tenemos nosotros, porque perdimos a nuestro niño. Ellos tienen al suyo vivo. Si llega a ser al revés, hasta nosotros estaríamos presos”, reclamó la mujer.

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Tras casi dos años del incidente, Peña y su familia claman para que se haga justicia. Argumentan que el caso no se ha trabajado de manera balanceada y que se ha protegido primordialmente a la familia del joven que presuntamente disparó a Torres.

“Yo siento que no se ha hecho justicia, porque es hijo de un policía. Todo lo han manejado protegiendo al policía. Cuando él es un irresponsable. Por la irresponsabilidad del padre fue que pasó esto. Cuando eres policía, tenías que haber tenido más mente, más capacidad, con el reguero de armas que había en tú casa… Teniendo un hijo adolescente… Cualquier padre sabría que el joven podría tener curiosidad. ¿Cómo pudo tener esa accesibilidad?”, manifestó Peña.

MundoHispánico contactó a las autoridades de la ciudad de Elizabeth en Nueva Jersey, para obtener un reporte del incidente y alguna reacción al respecto, sin embargo, dicha agencia indicó a través de un correo electrónico que no era posible proporcionarlo.

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“Las autoridades de la ciudad repasaron sus archivos y encontraron que sí existe un reporte policial de dos páginas que responde a este incidente. Sin embargo, y porque se trata de récords relacionados a cargos juveniles o a sucesos relacionados con una crisis familiar juvenil, el archivo debe ser estrictamente protegido a la inspección pública, de acuerdo con la ley N.J.S.A. 2ª:4ª-60. Por lo tanto, el documento que se pide no podrá ser proporcionado”, indicó el comunicado de la ciudad, firmado por Grace Sequeira, oficial de la municipalidad de Elizabeth.

El de la familia de Oliver es tan solo uno de los cientos de casos de niños y jóvenes que mueren en el país con armas de fuego, un tema que ha dado pie a un debate nacional que parece no tener fin. ¿Cómo regular el control de armas en Estados Unidos? ¿Hasta cuántas armas puede tener una persona en su vivienda y bajo qué condiciones?

¿Qué se ha hecho hasta ahora tras las matanzas en las escuelas Sandyhook y Marjorie Stoneman Douglas? ¿Qué tipo de acción se ha tomado desde las masacres ocurridas por ejemplo en Pulse y en Las Vegas?

De hecho, el grito de protesta más reciente y el cuestionamiento más profundo lo protagonizó Susan Orfanos, una madre que perdió a su hijo en la matanza que se registró el pasado 8 de noviembre en un bar de California.

“No quiero oraciones, no quiero condolencias, quiero control sobre las armas. Ojalá que nadie me mande más oraciones, lo que quiero es control de armas”, reclamó Orfanos delante de varios medios de comunicación en el marco de la matanza.

Su hijo Telemachus Orfanos había sobrevivido a la masacre de Las Vegas en 2017 -el tiroteo más mortal de la historia moderna de Estados Unidos con 58 fallecidos- para luego, perder su vida en el ataque de California.

El tiroteo dejó 12 muertos y cerca de 10 heridos en un ataque presuntamente perpetrado por Ian David Long, de 28 años, que también murió en el incidente.

Muchos se unen a las palabras de Orfanos y arguyen que la conversación se ha quedado en simples oraciones, en lugar de algún tipo de acción.

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Datos de Everytown for Gun Safety, una organización sin fines de lucros que busca mejorar la comprensión en torno a la violencia con armas de fuego y reducirla mediante el desarrollo de investigaciones y propuestas de políticas basadas en la evidencia, arrojan que todos los días, 96 estadounidenses mueren a causa de las armas y cientos más son víctimas de disparos.

“Los efectos de la violencia con armas de fuego se extienden mucho más allá de estas víctimas: la violencia con armas de fuego da forma a las vidas de millones de estadounidenses que lo presencian, o que conocen a alguien que recibió algún disparo, o viven con miedo de los disparos”, indicó el estudio.

La organización, que ha obtenido cifras del reporte ‘Leading Cause of Death’, de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), sostiene que al menos unas 35,141 personas han muerto a causa de un disparo y señalan las armas como la segunda causa de muerte entre niños y jóvenes, según números del 2016.

Pese a esos números, lo único que se ha hecho es la solicitud de la regulación de los ‘bump stocks’, los dispositivos que facilitan las ráfagas de tiros como las del ataque en Las Vegas, por parte de la Asociación Nacional del Rifle (NRA).

No obstante, algunos estudiosos en el tema, como Andrew Patrick, director de medios de la Coalición para Detener la Violencia de Armas de Fuego (CSGV), defienden que sí se han producido algunos avances en los últimos años.

“Hay múltiples legislaciones malas sobre armas, pero al mismo tiempo, desde (la masacre perpetrada en 2012 en la escuela) Sandy Hook, muchos estados han hecho un buen trabajo”, dijo Patrick.

“Cada vez más personas se están involucrando, más personas votan sobre estos asuntos y más se informan sobre las legislaciones y las altas tasas de muertes por arma de fuego que vemos. En el largo plazo, veremos un cambio “, dijo.

Sin embargo, para personas como Peña, que han perdido familiares a causa de las armas, esto no es suficiente.

“A nosotros, ¿quién nos devuelve a nuestro niño?”, finalizó la abuela.

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