Imágenes y edición de video: Miguel Martínez/MH

“Todos los días, por lo menos una persona, sigue intentando cruzar la frontera” (VIDEO)

Nadie diría que por las montañas rugosas de Cristo Rey alguien podría venir del lado de México y bajar por ellas a pie. Sin embargo, por ese tramo inhumano, caluroso, lleno de piedras y donde es imposible pararse de manera estable, hay gente que sí lo intenta. Para ellos es su salvación y su destino es llegar Estados Unidos. “Porque del otro lado también hay sueños”, reza un grafiti pintado en el canal seco que canaliza el río Bravo más adelante.

Es la misma historia que se repite y se repite.

Y es que en El Paso, Texas, no hay valla fronteriza física en todas las áreas que bordean la frontera. Solo existe en algunas zonas. En otras, es el canal del río Bravo lo que divide ambos países y los siguientes kilómetros, están cercados por un valla natural: millas y millas de montañas pedregosas que sirven de barrera para que nadie pase al otro lado.

Pero sin importar cuál sea el obstáculo, el cruce ilegal sigue ocurriendo. No importan las piedras, no importa Donald Trump, y mucho menos si el fiscal general Jeff Sessions amenaza con desplegar a la Guardia Nacional en la frontera.

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De acuerdo con la Patrulla Fronteriza de El Paso, a pesar del muro, los canales, las políticas migratorias y la estricta vigilancia, por lo menos una vez al día, alguien intenta cruzar a Estados Unidos a través de dicha frontera.

La zona cercana a las montañas de Cristo Rey entre El Paso y Nuevo México son una de las más propensas a ese cruce y a la vez, de las más vigiladas.

“La montaña, como todo lugar en la frontera, es explotada y por el crimen organizado que trata de subir a la gente a la montaña sin ningún tipo de entrenamiento o de recurso. La gente no sabe a lo que se expone y terminan aquí con tobillos rotos, etc.”, explicó la agente Denisse Licon, portavoz de la Patrulla Fronteriza de El Paso.

De acuerdo con la agente, en esta última temporada, la migración que más intenta cruzar es la proveniente de Centroamérica.

“Durante los últimos 10 años ha bajado considerablemente. Sin embargo, durante el 2016 y 2017, debido a las elecciones del nuevo presidente, el flujo migratorio aumentó. En sí, más de centroamericanos que mexicanos”, destacó Licon.

Por ello, la detención de inmigrantes que intentan entrar al país sin documentos y la protección de la frontera es una asignatura constante para los oficiales, cuya demarcación requiere una atención permanente por las características de la frontera que circunvalan la zona de El Paso.

Datos de la Patrulla Fronteriza de El Paso señalan que desde que empezó el año fiscal 2018 hasta la fecha se han rescatado a un total de diez personas bajo su jurisdicción -que incluye el estado de Nuevo México-.

De esas diez personas, cinco se encontraban en medio del desierto expuestas al calor, tres en aguas turbulentas y las otras dos dentro de vehículos en zonas remotas.

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Muchas de ellas, dirigidas por ‘coyotes’. De hecho, MundoHispánico pudo observar como cerca de la frontera entre Nuevo México y El Paso, dos jóvenes cruzaban un campo cercano -pero que todavía se considera zona mexicana- y se sentaban a vigilar.

“Son posiblemente ‘coyotes’. Nos vigilan todo. Nuestros horarios, nuestras entradas y nuestras salidas, para saber cómo y cuándo ingresar”, explicó Licon.

“¿Por qué tan jóvenes?”, preguntó MundoHispánico. “Porque es una conducta generacional. La aprenden y la siguen repitiendo porque les genera más dinero que ganar un sueldo regular y es una manera de llevar dinero a sus familias”, explicó por su parte el agente Baca.

Pero es que a veces ni siquiera hace falta subir o bajar montes. En algunas zonas de El Paso, basta con cruzar la calle y saltar el canal del río Bravo. De igual manera, una decisión que podría acabar con la vida de una persona por la profundidad de las aguas canalizadas, según las autoridades fronterizas.

“De aquí se ve la carretera Cuatro Siglos de Ciudad Juárez. Es muy común que cruce la gente por aquí. Si se fija dejan basura atrás. Están ahí durante el día y ya cuando cae la noche es cuando deciden cruzar. Muchas de las veces la gente prefiere cruzar de noche por la razón de que piensan de que no los van a ver. Pero hay patrullas a todo lo largo. A cada milla”, explicó por su parte el agente Carlos Antunez, oficial de información de la Patrulla Fronteriza de la zona. “Además, aquí hay un canal que el agua puede correr de 30 a 40 millas por horas y está a 15 pies de profundidad”, agregó.

En El Paso no hay muro, ni se planifica una construcción para él ya que la valla fronteriza existente es relativamente joven.

“La valla de la frontera se construyó bajo el ‘Fence Act” en el 2006, durante la pasada administración de (Barack) Obama. En el 2008 se terminaron las 700 millas de la valla, y aquí en El Paso, tenemos 82.5 millas de ella. Tenemos entendido que se están reemplazando ciertos tipos de vallas pero no se construirá muro”, aclaró la agente Licon.

Para el agente Ramiro Cordero, jefe de comunicaciones de la Patrulla Fronteriza en esa misma localidad, la seguridad y el cumplimiento de la ley siguen siendo factores importantes en su gestión.

“Hoy, cualquier cosa cambia el flujo del cruce, desde la economía, la política, organizaciones, todo. Todo cambia, es muy difícil establecerlo, pero sí es importante que se informe que estaremos resguardando la frontera”, indicó.

También dijo que las barreras son necesarias para proteger el país. “En años anteriores los agentes utilizaban  lo que se encontrarán. Usaban hojas de metal que usaban en la guerra de Vietnam y en la Segunda Guerra mundial para que aterrizaran los aviones. Todo eso que sobró, la agencia lo recopiló y lo puso como barreras, porque se necesitan barreras”, enfatizó Cordero.

El agente, que lleva cerca de 20 años sirviendo en ese cuerpo de seguridad, también destacó que cruzar la frontera sigue siendo una arriesgada decisión que podría terminar con la vida de quienes lo hacen.

“Es peligroso. Cruzar la frontera en cualquier lado que no sea un lugar designado para cruzar es peligroso. El Paso es un sector grande. Tenemos un desierto grande. Sin embargo no oyes lo que oías años atrás, por ejemplo, en Tucson. Aquí en El Paso, la mayoría de las personas que han perdido la vida buscando este ‘sueño dorado’ la han perdido en los canales. Hay canales de irrigación que corren con el río Grande y se ahogan”, detalló Cordero.

Este verano, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y la Patrulla Fronteriza lanzaron una alerta a lo largo de la frontera suroeste acerca del peligro de aventurarse en el cruce ilegal, esto ante el inminente aumento de las temperaturas.

“El sueño dorado no siempre acaba siendo dorado. Muchas veces termina dentro de un ataúd. Y una muerte, ya es mucho”, manifestó Cordero.

El sector de El Paso cuenta con dos torres de ayuda de la Patrulla Fronteriza ubicadas en el desierto cerca de las ciudades de Lordsburg y Deming, en Nuevo México. A través de estas torres, la agencia federal brinda ayuda a los extraviados.

A nivel nacional, la Patrulla Fronteriza cuenta con aproximadamente 241 agentes activos que sirven en el programa BORSTAR, una iniciativa que se dedica exclusivamente a buscar y a rescatar a quienes se hayan extraviado intentando un cruce sin documentos.

El sector de El Paso es uno de 20 sectores fronterizos a nivel nacional. Recae además entre los nueve que colindan con México. El Paso es el cuarto sector en la frontera más grande. Cerca de 288 millas lineales recaen bajo la responsabilidad del equipo en el que trabaja Cordero.

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