Niños inmigrantes son inyectados con medicamentos tranquilizantes en refugio, asegura demanda

Niños inmigrantes son inyectados a la fuerza con medicamentos que tranquilizantes que los marean, los vuelven apáticos, obesos e incluso incapacitados, así describen los documentos que demandan al fiscal general Jeff Sessions.

La demanda presentada en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos en California el 23 de abril, que cuenta con 49 páginas, asegura que los niños inmigrantes detenidos en el Centro de Tratamiento Shiloh, ubicado al sur de Houston, son sometidos a poderosas drogas psiquiátricas.

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Solicitud que salió a la luz debido a la polémica política de tolerancia cero, que busca separar a los menores de quienes intentan entrar de forma ilegal al país.

Asimismo, la demanda alega que a los niños se les dijo que no serían liberados o que verían a sus padres a menos que tomaran medicamentos y que solo recibieran vitaminas.

RELATO DE UN JOVEN

“Mientras uno de los niños estaba en Shiloh, se le recetaron múltiples medicamentos psicotrópicos: prazosin, quetiapina, sertralina y olanzapina”, dice la demanda revisada por MundoHispánico. “Además una combinación de medicamentos que incluye dos antipsicóticos, un antidepresivo y un antihipertensivo (a veces recetado a adultos con ansiedad o trastorno de estrés postraumático).

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Según Texas Tribune, Shiloh, que ha estado operando desde hace 5 años, es una de las 32 instalaciones de Texas con licencia para cuidar a niños migrantes que han sido separados de sus padres. La instalación, donde los inspectores han encontrado ocho violaciones recientes de salud y seguridad, ha recibido $25 millones en pagos federales desde 2013.

“Yo tenía 16 años cuando fui llevado a Shiloh, vine de México en el 2017, he estado en el refugio por nueve meses y estaba listo para irme con mi papá que vive en California. Él quiere llevarme a vivir con él”, describió un joven no identificado en la demanda. “Mi papá cumplió con todos los requisitos para reencontrarnos. Fui al doctor del centro y me dijo que yo estaba un poco agresivo, y él es el que tiene que dar el permiso para salir, así que sigo aquí”.

Más tarde, el joven se enteró que su hermano había sido asesinado y dice haberse sentido más triste de lo normal, entonces le dieron dos medicamentos para la depresión, según la demanda.

“Prefiero vivir con mi papá en estos momentos que en Shiloh”, apuntó el joven.

Shiloh ya tenía una reputación de maltratar a los niños. En diciembre del 2014, la congresista demócrata por Texas Sheila Jackson Lee, solicitó el cierre de Shiloh, citando informes del Houston Chronicle sobre “violencia física, uso irracional y restricciones físicas excesivas, administración de medicamentos de emergencia sin previo aviso a las autoridades gubernamentales”. , y varias muertes de menores mientras están bajo custodia”, dijo en un comunicado.

A pesar de las palabras de la congresista, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (HHS, por sus siglas en inglés) continuó enviando niños y fondos a Shiloh, un total de más de $19 millones, según los registros de pagos federales.

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