Sylvia Obén/Mundo Hispánico

Más del 30 por ciento de los niños en Texas tienen un padre inmigrante, según estudio

Un estudio publicado el 18 de abril por la fundación Henry Kaiser Family, dice que alrededor de 2.4 millones de niños de Texas tienen al menos un padre inmigrante, usando datos recabados en el 2016.

Este número se compara con un total de 7.7 millones de niños que viven en Texas.

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Algo que la analista, Samantha Artiga apunta que las políticas de inmigración más duras y una mayor retórica antiinmigrante en la actualidad afectan la salud de los niños con un padre inmigrante. Por lo que decidió entrevistar a pediatras de todo Estados Unidos, incluido Texas.

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“Es posible que se vean problemas de comportamiento, como síntomas psicosomáticos como dolores de cabeza y dolores de estómago inexplicables, aumento de los problemas de salud mental, como la depresión y la ansiedad”, dijo Artiga en el estudio.

Según el reporte, más de la mitad de los niños con padres inmigrantes viven en California (23%), Texas (13%), Nueva York (8%) y Florida (8%).

El reporte también muestra que más de 8 millones de niños ciudadanos con un padre inmigrante tienen cobertura de Medicaid/CHIP. Cobertura que brinda a estos niños acceso a atención preventiva y primaria, así como atención para enfermedades crónicas. Además de protección financiera contra altos costos médicos.

“La administración de Trump propuso cambios en las políticas de cargos públicos que afectarían a los padres inmigrantes con hijos inscriptos en el programa“, añadió Artiga.

Una versión preliminar que rigen cómo el uso de los beneficios públicos puede afectar el estado migratorio de las personas.

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Programa de salud del cuál se beneficia Israel Martínez, de un año, desde sus tres meses de nacido, quien ha tenido que recurrir a doctores para tratar eczema, ya que constantemente tiene comezón en la piel.

“Estuvimos más de seis meses sin poder agarrar ni Medicaid ni CHIP, esperamos mucho tiempo y apenas el 1 de diciembre lo aceptaron”, dijo a MundoHispánico, Kimberly Batres, madre del menor. “Lo necesitamos mucho. Él pasa por muchas cosas, la verdad, necesita terapia… Con el CHIP ahora pudimos hacerle el examen de sangre y nos dimos cuenta qué cosas que comía no las podía comer”, entre esos alimentos como huevos, cacahuates y soya”.

Algo que no es justo que por la salud de su hijo, Batres tenga que estar en riesgo sin quisiera buscar la residencia permanente, apuntó.

Martínez, quien sufre de una forma de dermatitis atópica, es uno de los 1,075,212 inscritos en el programa en Texas, el cual también beneficia a aproximadamente 9 millones de niños en el país, cuyos padres ganan menos del 200 por ciento del nivel federal de pobreza pero demasiado para calificar para Medicaid y que, por ejemplo, para una familia de cuatro es menos de 49,200 dólares al año.

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