Hacen un llamado a no permitir que los niños sirvan de intérpretes

Yehimi Cambrón recuerda las muchas ocasiones en que en alguna reunión escolar o en el médico sirvió de intermediaria para que sus padres pudieran comprender lo que se decía. Ser la intérprete de sus progenitores nunca fue algo extraño, sino parte de su vida tras llegar de México cuando era una niña.

Sin embargo, hoy entiende lo problemático que puede ser que un menor tenga una responsabilidad que es común para muchos niños hispanos.

“Es como la normalidad que a uno le toca traducir tan pronto aprende a hablar inglés. Y es en todas partes, en la escuela cuando te estás registrando, en el doctor, en la conferencia, en las tiendas, en todos los lugares”, sostuvo Cambrón.

“Como niño, tú tienes que crecer tan rápido para ayudarle a tus padres a navegar los sistemas, pero hay tantas cosas que a veces no se comunican efectivamente o con claridad, porque un niño en realidad no tiene el vocabulario para comunicar todo lo que se tiene que comunicar”, manifestó la mexicana.

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Hoy día, Yehimi es maestra y ve con otros ojos cuán delicado es que los jóvenes sirvan de intérpretes para sus padres.

“Yo nunca tuve problemas en la escuela, pero cuando hay estudiantes que necesitan apoyo, entonces en donde pienso que es muy importante que haya directamente un profesional para traducir, porque son temas que son muy importantes”, dijo Cambrón.

De niños a adultos

Berthine Crevecoer West ha trabajado como intérprete por más de 15 años y es enfática al hablar de la necesidad de recurrir a profesionales, pues no hacerlo puede resultar muy costoso.

“Los niños no están equipados con la terminología, no están equipados con la madurez o el intelecto para relatar la información a sus padres de una manera precisa. Además, esto cambia la dinámica familiar, lo que significa que un niño va a ser puesto en asuntos de adulto”, expresó Crevecoer West.

La intérprete explicó que recurrir a los menores para interpretar incluso puede tener repercusiones emocionales para los niños. Por ejemplo, relató la anécdota de un pequeño que le interpretó a su padre que tenía cáncer.

Pero también, para los profesionales, recurrir a los niños para la interpretación puede exponerlos a serias consecuencias.

“El intérprete aprende una serie de destrezas, aprendemos sobre los términos, pero también sobre las leyes relacionadas con la interpretación. Hay tanto que tenemos que aprender, que como mínimo los intérpretes tienen que tomar 40 horas de clase. Si un hospital usa un menor como intérprete, y ese niño comete un error, la persona puede demandar”, explicó Crevecoer West.

El pediatra José Rodríguez explicó que en su consultorio en Marietta se asegura de que las familias siempre tengan intérprete cuando lo requieren.

“Es un problema de privacidad, estrés, malentendidos, y falta de conocimiento de la fisiología y la anatomía. Hay muchas cosas para el que recibe la información, para el cuidado que se le va a dar. Es suficientemente serio para que quien tenga la responsabilidad sea un adulto, que sepa interpretar”, explicó el pediatra puertorriqueño.

Pero no solo en las oficinas médicas una buena interpretación podría ser asunto de vida o muerte, también cuando se trata de la ley y el orden.

Raymond Granel, oficial de la policía de Cobb, explicó que con frecuencia llega a hogares de familias hispanas que no dominan el inglés.

Ante una situación en la que se requiere un intérprete, el departamento estableció un protocolo, dijo Granel.

“Cuando se determina que las personas no hablan un inglés fluido buscamos un oficial que sí tenga la capacidad de hablar y de comunicar. En caso de un idioma que no sea muy común, entonces tenemos un hotline que llamamos y ellos son los que nos interpretan a nosotros durante la investigación”, explicó el policía.

Granel dijo que las personas, en cualquier momento, pueden solicitarle a la policía la asistencia de un intérprete.

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El oficial explicó lo crucial de recurrir a un profesional, pues por un error en el testimonio alguien puede acabar tras las rejas.

“Si el padre o la madre no tienen suficiente inglés para involucrarse en una investigación o poder colaborar en la investigación necesitan conseguir un intérprete externo, no el niño. Muchas veces son situaciones donde puede haber un arresto envuelto y si el niño tratando de ayudar al padre o a la madre, dice algo de forma equivocada, o omite información, o añade información, pensando que eso fue lo que sucedió, sin estar seguro, puede poner a los padres en riesgo de ir a la cárcel”, explicó el oficial.

Legalidad frente a ética
Cabe preguntarse si recurrir a niños a la hora de interpretar es legal. La respuesta no es tan sencilla, aseguró Crevecoer West.

“Una parte de ser preciso es tener personas que son profesionales adiestrados, y los niños por definición no pueden estar adiestrados profesionalmente, porque debes ser mayores de 18 años, así que no es ético que los proveedores involucren a los niños en asuntos de interpretación durante una cita médica. Pero ¿es ilegal? Desafortunadamente no”, dijo la intérprete.

“Por eso es tan importante no utilizar los niños como intérpretes, porque puede traer muchos problemas potenciales, mucho trauma para los niños, problemas para los padres, con los proveedores. Les exhortamos a buscar a un intérprete profesional, y a los intérpretes profesionales les decimos que les digan a las familias que no utilicen a miembros de la familia en especial a los niños”, agregó.

Consecuencias “catastróficas”
Cambrón expresó que es importante que los padres soliciten intérpretes en las escuelas cuando lo requieren.

“Si los papás se organizan y se movilizan para exigir más recursos, entonces pienso que eso haría la diferencia. Que los papás digan ‘nosotros necesitamos intérpretes en las conferencias, consejeros bilingües, maestros que hablen español’, para que también cuando los condados estén contratando tomen esto en consideración. Yo pienso que si los padres no dicen nada, entonces no es algo que les vaya a preocupar”, dijo Cambrón.

Crevecoer West hizo un llamado a los profesionales que aún recurren a los menores para que traduzcan a sus familiares.

“Es más barato y efectivo utilizar a un intérprete profesional adiestrado, las demandas pueden resultar en hospitales cerrados, en que los médicos pierdan sus licencias, todo porque no buscaron a un intérprete profesional. Es más barato en los primeros minutos, pero es más caro con el tiempo”, manifestó la intérprete. Incluso esto puede terminar en muerte, cuando no usas un intérprete profesional adiestrado, o cuando confías en niños. No puedo repetir lo suficiente cuán catastrófico puede ser. Cuesta vidas humanas, tiempo y dinero, y simplemente no vale la pena”, aseveró.

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