Los purépechas florecen en Chicago pero conservan sus tradiciones (VIDEO)

Hace décadas llegaron los primeros purépechas de Michoacán, México al área metropolitana de Chicago. En aquel entonces, según Erasmo Campos, quien dice con orgullo ser purépecha y habla la lengua del mismo nombre, era difícil adaptarse pues no había con quién socializar.

“Al principio si me afectó porque no había nadie con quien platicar”, dice Campos. “Se sentía uno solo. Pero ahora como ha pasado el tiempo, entonces ya hay mucha más gente de allá”.

Ahora hay casi mil indígenas purépecha en Chicago y sus alrededores, según indica la presidenta del Club Purépecha Jarhopiri, Luz Márquez.

“Este club nace para apoyar a nuestro pueblo, sus proyectos”, dijo Márquez refiriéndose a Cheranástico, un poblado en el Municipio de Paracho, Michoacán.

Pero además de ayudar a otros purépechas en Cheranástico, el club, formado hace un año, tiene otra gran misión en Illinois: “fomentar, enseñar a nuestros hijos acá en Estados Unidos nuestra cultura, nuestras raíces, de donde venimos y quienes somos”, dijo Márquez.

Los purépechas son contemporáneos de los aztecas o mexicas, quienes trataron de conquistar a los purépechas, pero nunca lo lograron. No se sabe con certeza de donde vinieron y algunos antropólogos e historiadores se han atrevido a decir que llegaron a Michoacán de Sudamérica.

En Blue Island, Illinois, un suburbio de Chicago, el Club Purépecha Jarhopiri realiza semanalmente actividades de danza, música y ofrece clases de la lengua para niños.

Minzita J. Campos nació en el área de Chicago. Tiene 14 años pero conoce perfectamente sus raíces.

“Es muy interesante su historia, saber como todo empezó”, dijo la menor, quien recalcó que no perderá su lengua y cultura “porque la llevo en la sangre”.

Durante sus reuniones, el club también organiza y presenta la tradicional Danza de las Viejitos.

“Esa danza viene de Michoacán, de hace mucho tiempo”, dijo la pequeña Campos. “Los purépechas la bailamos. Es lo que nos identifica con Michoacán”.

Márquez, la presidenta del club, hace un llamado a otros indígenas como ella para que participen en su club o que formen otros con el mismo propósito. “Que no les de vergüenza. A mi me gusta nuestra lengua purépecha porque no existe ni una sola palabra mala”, dijo Márquez.

“Otros hablan inglés. Otros hablan español. Otros hablan japonés, chino. A nosotros no hizo purépechas y por qué nos va a dar vergüenza algo que Dios ha creado”, puntualizó.

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