Una casona colonial que se transforma en lienzo de arte

Una casona colonial alberga un espacio cultural y versátil que funciona como galería, taller y punto de convivencia con fines artísticos.

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Fotos: Agencia Reforma / Video: MH
  • Una casona colonial de Mérida, en México, alberga Filux Lab, un espacio cultural y versátil.
  • Funciona como galería, taller y como punto de convivencia e investigación con fines artísticos.
  • En su interior destaca una construcción de aspecto minimalista por la pureza del color blanco.

Una casona colonial de Mérida alberga Filux Lab, un espacio cultural y versátil que funciona como galería, taller y como punto de convivencia e investigación con fines artísticos. Workshop Diseño y Construcción, dirigido por Francisco Bernés y Fabián Gutiérrez, es la firma que creó este recinto, el cual funge como el laboratorio de arte del Festival Internacional de las Luces México – FILUX.

Con una fachada modesta en azul claro, en su interior la casona colonial destaca una construcción de aspecto minimalista por la pureza del color blanco que la baña por completo. “En este proyecto tuvimos libertad creativa por parte cliente, quien era el director del festival, sólo nos indicó que el espacio tenía que ser flexible y debía funcionar para diversas actividades que ni siquiera se habían realizado antes”, narró Barnés.

Una construcción original

Primero, los arquitectos retiraron lo que no era parte de la construcción original de la casona colonial. “A partir de eso nuestra meta era crear un espacio diferente que pudiera funcionar de todo el día y, aunque la gente identifica el festival o los elementos de la luz con cosas de la noche, la luz también existe de día”, explicó el artífice.

“Quisimos crear un edificio que fuera un lienzo en blanco para los artistas y que cuando no se esté utilizando como lienzo, se convierta en la pieza a ver”.

Desafío y sencillez

Barnés reconoció que un reto que enfrentaron durante el proceso de diseño de Filux Lab, de orden más técnico, fue la creación de una obra estética y sencilla en esta casona colonial. “Hay muy pocos elementos, se ve muy limpio, pero eso nos hizo generar mucha versatilidad, para que el artista pueda adaptarlo cuando haga un montaje a través de varias salas o en todas”, señaló.

“Todos los elementos funcionan para proyección, pueden ser intervenidos, hasta los pisos, plafones y puertas”. Por ello, ningún espacio cuenta con iluminación fija para que todas las lámparas se puedan enchufar fácilmente mediante extensiones a diferentes puntos. La planta baja tiene cinco salones, mismos que formaban parte de la estructura original de la casa.

Cuidado de los detalles

Los creativos no construyeron nada, excepto en la planta alta, donde integraron la escalera como elemento escultórico que se puede apreciar por fuera. También en la casona colonial cuidaron detalles como las celosías, las cuales giraron 90 grados para que, cuando alguien tome una foto, el edificio se vea diferente dependiendo de la hora del día y cómo le da la luz, ya que, conforme pasa en los diferentes momentos, crea un juego de luz y sombra.

De acuerdo con Barnés, en cuestión de escala Filux Lab es muy similar a una casa, pues lo único que no hay es cocina, pero se tienen elementos como mampostería, celosías y ventilación. “La obra, así, hace honor al festival, al ser en sí misma una pieza lumínica que cumple con sus necesidades de usabilidad”, concluyó el arquitecto.

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