Carlitos Tévez, el lobo que Boca Juniors necesita en su bosque

Personalmente me identifico con Carlitos Tévez. Desde sus inicios me gustó su forma de jugar. Técnico, encarador, fuerte, peleador y luchador. Quizá cómo muchos. O quizá cómo muy pocos. Tiene sangre caliente para jugar fútbol.  Y yo lo entiendo. Yo era uno de los que “mataba” por recuperar o ganar una pelota.

Argentina, Brasil, Inglaterra e Italia gozaron de las buenas características del “Apache”. Se rompió el alma en cada equipo. Ganador. Triunfador. En la Liga China, a dónde nunca debió ir, no encajó. Por las costumbres, por el idioma, por el fútbol. Todo debe ser diferente. Después de ocho meses tuvo que volver a su Boca de toda la vida.

Guillermo Barros Schelotto, ya con un equipo armado no le encontró lugar en la oncena titular. Pero sí era pieza de recambio. Por la decisión del “Mellizo”, nunca reclamó. Nunca salió a decir que tenía que jugar. Es más, al volver ni siquiera pidió la 10. Se la dejó al colombiano Cardona. Detalle que lo hizo más grande a Carlitos Tévez. Por eso la gente lo quiere. Yo soy uno de ellos. “Yo seguiré usando la 32”, había dicho en su momento.

 

Algo más: los goles de sus compañeros lo celebra como si fueran de él. Grande entre los grandes, Carlos Alberto Tévez.

La sangre hirviendo para jugar lo volvió a demostrar en el último Clásico. Uno de los partidos más especiales para Tévez y para toda la gente de Boca Juniors.

Un 2-2 que sobre los minutos finales pude ser triunfo para los “Xeneise”. Se la perdió Benetto, que tras recibir un sensacional pase del “Apache”, no pudo vencer la resistencia de Armani.

Y no solo eso tuvo el 32 de la “Azul y Oro”. Entró con unas ganas de ganarlo todo. Tal cómo se lo había pedido el otro “Mellizo” Gustavo diciéndole: “Metela”.

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