Lo que no sabías sobre los beneficios de la miel como alimento

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Regenerador, antiinflamatorio, apoyo para el sistema inmunológico y antibiótico lento pero seguro son algunos atributos de la miel, que no es un endulzante, sino que se trata de un alimento, que además endulza. Por todos estos beneficios y por ser base en el ecosistema es importante el cuidado de abejas y consumo del producto.

“En 2014 la comunidad científica internacional discutió sobre qué especie de la Tierra era la más relevante y en la cima estaba el fitoplancton, que produce oxígeno en el mar, más de la mitad del oxígeno se genera en el mar y la otra fueron las abejas, porque el ecosistema terrestre depende directamente de ellas.

“Si desaparecen las abejas es altamente probable que también lo haga el ser humano, pues su polinización cumple servicios ecosistémicos. La gente comúnmente piensa que sólo producen miel, pero en ese proceso ayudan a un área geográfica de 8 km de radio alrededor de su colmena”, explica Hugo Ramírez, técnico especialista en apicultura en Miel Santa María de la Montaña.

Ramírez ahonda en que los estudios han comprobado que los vegetales cosechados en esa área de colmena son 23 por ciento más nutritivos que los que no tienen colmenas a la redonda.

Las semillas de ese mundo vegetal son más y de mayor calidad, lo que representa más plantas y de mejor calidad en las siguientes lluvias, además de más captura de dióxido de carbono, enraizamiento en el suelo, menos erosión, más infiltración de agua y más masa vegetal para alimentar insectos y herbívoros.

Una colmena refleja la salud de un ecosistema, si no hay abejas ni insectos en una zona habla de problemas de fumigaciones masivas. Es necesario conocer sobre la miel y quién produce la que consumes.

“La miel de supermercado color ámbar en el súper no es miel. En el área deli de estos lugares sí se puede encontrar buena miel, pero no hay una certeza. Hay una gran cantidad de productos falsos o adulterados que dicen ser miel y en realizad está mezclada con jarabe de maíz, pues es lo más barato del mercado”, añade.

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Prueba verdadera

-Para saber que una miel realmente lo es, una prueba es que se observa la cristalización de la misma, comienza de abajo hacia arriba y, con el paso de las semanas o meses, tiende a hacerse como jalea, consistencia tipo mantequilla, cristalina y cremosa; los cristales dan sensación granulosa en boca.

-Otro punto es probarla, al principio se siente dulce, ligeramente ácida, afrutada y amaderada, va cambiando en el paladar y el gusto del final es distinto a la primera percepción. Cuando se trata de un producto adulterado es dulce de principio a fin, pues tiene jarabe.

-La falsa miel da un toque de sabor generalmente a vainilla, canela o nuez, pues se le añaden este tipo de esencias para jugar con el cerebro y producir un sabor familiarizado con lo dulce en el consumidor.

-Una comparación más es el precio, Hugo advierte que kilos de producto con un costo de entre 60 y 160 pesos generalmente son falsos, pues la miel cuesta al menos entre 180 y 240 pesos por kilo, el triple respecto al jarabe. No es un factor absoluto, pues la ética está de por medio, pero es uno a tomar en cuenta.

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En Jalisco

“Todo el Estado produce miel, pues hay tradición de consumirla de buena calidad y el mercado paga un precio razonable, por lo que prácticamente todo el territorio tiene producción. Sin embargo, la mayoría se exporta, porque también hemos perdido su consumo en nuevas generaciones.

“Personas con edad arriba de 44 años reconocen una buena miel de una que no lo es, porque crecieron con ella; y los más jóvenes de 40 para abajo piensan que la que ven en el súper color ámbar es miel, pero no es así”, dice Hugo.
Por ello la importancia de volver a fomentar el consumo del auténtico producto.

Por lo general las cosechas son dos al año, la de primavera y la de otoño-invierno. En esta parte del País, las colectas son de finales de octubre a mediados de noviembre y de abril a julio. Ambas son distintas, la de invierno es más completa debido a la cantidad de flores que se dan después de las lluvias y la de primavera es menos rica en capacidades químicas, pero no menos sabrosa, apunta el experto.

Otro punto importante a tomar en cuenta es que no hay un color uniforme en la miel, las hay casi blancas y casi café oscuro-negras, pasando por tonos ámbar; además de que el sabor también es distinto, todo depende de la zona y su vegetación.

Por ejemplo, Santa María de la Montaña tiene apiarios en la Sierra de Jalisco, en Atemajac de Brizuela y Tapalpa; en Río Verde, entre Yahualica y Tepatitlán y en el Volcán del Ceboruco, que ya es Nayarit, y la de Atemajac es más robusta por la gran cantidad de aceites vegetales de los pinos y robles de la zona, comparada con el producto del volcán.

Pero no importa el color, sabor o la zona de donde proviene, lo relevante es buscar miel verdadera, consumirla para fomentar el cuidado de las colmenas y el ecosistema y aprovechar todos los beneficios de salud que otorga el producto.

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