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Cuando las niñas se desarrollan

Agencia Reforma | 10/16/2013, 9:32 a.m.
Cuando las niñas se desarrollan

Abordar con sus hijas este proceso como algo natural determina una sexualidad sana.

En una niña, el acompañamiento de mamá cuando enfrenta su primera menstruación determina cómo asumirá este proceso natural de crecimiento, asegura la educadora sexual Rocío Mendoza Cabrera.

“Si mamá ha dado información y prepara para este evento como uno importante en el desarrollo de la niña, lo vivirá positivamente; pero si mamá transmite mensajes negativos, lo puede experimentar como algo vergonzoso”, explica la especialista en educación sexual infantil de la Asociación Mexicana para la Salud Sexual (AMSSAC).

El tema de la menstruación no debería tomarse a la ligera porque puede convertirse en un evento que marque la etapa adolescente e incluso adulta, considera. Si la menarca inicia a temprana edad, suele haber mucho temor y vergüenza, sobre todo cuando no se habló del tema.

“Las niñas sienten temor a ser señaladas por sus compañeros, a ensuciarse y que se burlen de ellas o les da asco ver la sangre y piensan que es sucia. Cuando ya tuvieron información o ya les sucedió a sus compañeras y ellas ya habían tardado, lo reciben con entusiasmo”, agrega Mendoza Cabrera.

Aunque el cambio suceda en el cuerpo de la hija, para mamá también puede ser un evento importante.

“Algunas pueden ver el crecimiento de sus hijas como un indicador de que ellas están dejando atrás su juventud y eso puede generar angustia en relación a sus propias expectativas de vida; otras sienten temor, pues creen que perderán la admiración que en la infancia sus hijas sentían por ellas”, explica.

Esto último tiene que ver con la idea popular de que la menstruación es el paso “de niña a mujer”, que no es del todo exacto, aclara la sexóloga.

“Popularmente podemos decir que el cuerpo de la niña ya está listo para la reproducción, es decir, que a partir de este evento ya puede tener un embarazo. Sin embargo, científicamente está comprobado que se requieren de varios años para que el cuerpo alcance su madurez reproductiva e incluso esta no basta para ser madre, pues para hacerse cargo de un hijo hace falta madurez también emocional.

“No hay que olvidar que para vivir una sexualidad sana, placentera y responsable debemos brindar a nuestras niñas y niños una educación en el cuidado del cuerpo, los sentimientos, los valores y el conocimiento adecuado a cada etapa de desarrollo”, señala Mendoza Cabrera.

Higiene

“En esos días es importante el baño diario, cambiarse la toalla cada tres horas durante los días de mayor sangrado. Hay que avisarles que puede irritarles la toalla si no la cambian frecuentemente y a quienes les irrite pueden bañarse en la mañana y en la noche para disminuir los efectos del roce”, dijo.

Explicarles para qué sirven los productos que hay disponibles (tampones, pantiprotectores, toallas sanitarias, copa menstrual), ayudará a las niñas a asumir que no se trata de un proceso por el cual haya que suspender las actividades que normalmente realizan.

Fuente: Claudia Navarrete Hernández, ginecóloga